La sesión solemne del Congreso de Veracruz terminó convertida en un nuevo episodio del conflicto entre los diputados Héctor Yunes y Tanya Carola Viveros Cházaro. Durante la ceremonia de entrega de la medalla y diploma “Heberto Castillo Martínez” 2025 a la maestra Gloria Sánchez Hernández, Yunes pidió una moción de orden por el puño izquierdo que Viveros levantó durante el Himno Nacional. Después de solicitar la lectura de normas sobre el respeto a los símbolos patrios, se refirió a su compañera como “Tanya Crayola Viveros”, según el audio citado en el texto original.

El acto de este jueves contaba con la presencia de la gobernadora Rocío Nahle, legisladores, funcionarios e invitados. La distinción reconocía la trayectoria de Gloria Sánchez Hernández como educadora y militante histórica de la izquierda mexicana. En ese contexto, Viveros levantó el puño durante la entonación del Himno, un gesto político cuya compatibilidad con el protocolo puede discutirse, pero que el texto sitúa inicialmente dentro del ámbito de la libertad de expresión.
La discusión sobre el protocolo
Yunes solicitó que ante el pleno se leyeran el artículo 45 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales y el artículo 20 del Reglamento para el Gobierno Interior del Poder Legislativo de Veracruz. El artículo 45 establece que la demostración civil de respeto al Himno debe hacerse en posición de firmes. Con esa base, el legislador sostuvo que Viveros había “violado nuevamente la ley” y pidió a la presidencia de la mesa que la llamara expresamente al orden.
La controversia jurídica tiene un límite preciso. La ley contempla infracciones determinadas, y levantar un puño durante la interpretación del Himno no aparece expresamente entre las conductas enumeradas. Tampoco puede asumirse de manera automática que el gesto constituya el delito federal de uso indebido del Himno. La diferencia entre una posible falta de protocolo, una infracción administrativa y un delito fue uno de los puntos centrales planteados en el texto.
El antecedente ante la FGR
El enfrentamiento no comenzó en la sesión solemne. Meses antes, Héctor Yunes denunció a Tanya Viveros ante la Fiscalía General de la República por el mismo tipo de conducta. La FGR determinó el no ejercicio de la acción penal. Posteriormente, un juez resolvió que Yunes no tenía calidad de víctima u ofendido para impugnar esa decisión. Esas resoluciones no establecen que el gesto cumpla con todas las formalidades ceremoniales, pero sí dejaron sin curso la vía penal promovida por el diputado.
Desde hace más de un año, el desacuerdo ha pasado por discusiones desde las curules, descalificaciones públicas, solicitudes de amonestación y exigencias de disculpa. Yunes llegó a calificar la actuación de Viveros como expresión de “denigrante y atrevida ignorancia” y de “desvarío”. La diputada, por su parte, continuó levantando el puño, mientras el legislador mantuvo sus reclamos sobre la interpretación de la ley y el protocolo parlamentario.
Del reclamo al apodo
La secuencia de este jueves cambió de una discusión normativa a un intercambio personal cuando Yunes empleó el apodo “Tanya Crayola”. El texto original presenta esa expresión como una burla, sin relación con la lectura de las normas ni con la defensa del orden parlamentario. Una diputada sentada delante de Yunes fue captada riendo después del comentario.
La columna también recuerda otros episodios de confrontación atribuidos a Yunes con adversarios hombres, incluidos gritos y, en uno de los casos mencionados, un empujón acompañado de una amenaza contra un trabajador. Desde esa perspectiva, el autor sostiene que el problema no depende del género de la persona confrontada, sino de una tendencia a convertir la contradicción política en agravio personal. En la sesión dedicada a Gloria Sánchez Hernández, la petición de orden terminó así desplazada por un nuevo capítulo de ese conflicto.
