Una columna publicada el 28 de agosto cuestiona la presencia de La Derecha Diario en México y vincula su operación con una presunta estrategia de desinformación digital orientada a influir en la opinión pública y el clima político. El texto identifica al consultor argentino Fernando Cerimedo y al español Javier Negre como propietarios y operadores del medio, y atribuye al empresario Ricardo Salinas Pliego la apertura de espacio para su llegada al ecosistema mediático nacional.

El planteamiento parte de la teoría de la espiral del silencio, formulada en 1974 por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann. Según ese modelo de comunicación, las personas tienden a observar el entorno social y los medios para determinar qué posturas son aceptables antes de expresarse. Quienes perciben que su opinión es minoritaria pueden optar por callar, lo que refuerza la apariencia de predominio de la posición contraria.
La columna sostiene que ese mecanismo puede ser aprovechado mediante redes automatizadas, cuentas falsas y narrativas prefabricadas para dar apariencia de respaldo masivo a determinadas posiciones políticas. Bajo esa interpretación, el problema no se limitaría a la competencia entre medios o al ejercicio de la libertad de expresión, sino a la posible utilización coordinada de herramientas digitales para condicionar conversaciones electorales y sociales.
Señalamientos sobre operaciones regionales
El texto atribuye a Cerimedo y Negre interés en intervenir en la política mexicana y advierte sobre una eventual desestabilización dirigida contra el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. También afirma que ambos consultores han participado o han presumido intervenciones en procesos políticos de Argentina, Chile, Colombia y Ecuador. Estas afirmaciones son presentadas por el autor como antecedentes de un modelo regional de influencia, sin que la publicación citada detalle resoluciones judiciales, investigaciones oficiales o respuestas de los señalados.
Brasil aparece mencionado como un caso relevante dentro de esa argumentación. La columna señala que en ese país se legisló para impedir la participación directa de estos actores tras demostrarse una injerencia, aunque no precisa la norma, la fecha ni el procedimiento mediante el cual se habría acreditado dicha intervención.
El autor propone diferenciar entre periodismo de investigación y lo que denomina “golpismo mediático”. Su conclusión es que las autoridades, medios y ciudadanía deben vigilar las redes de propaganda digital cuando existan indicios de automatización, financiamiento opaco o campañas coordinadas que busquen incidir en decisiones políticas. El texto no incluye una postura pública de La Derecha Diario, Cerimedo, Negre o Salinas Pliego frente a los señalamientos.
