El sector productivo mexicano no anticipa nuevos impuestos en 2027, pero sí un endurecimiento de la fiscalización del SAT para acelerar el cobro de adeudos, combatir la evasión y la elusión, y reforzar la supervisión del cumplimiento tributario. La vía administrativa evitaría una reforma fiscal de fondo en un año electoral.

El posible “apretón fiscal” incluiría más auditorías, cruces de información digital, presión mediante el Buzón Tributario y mayor severidad en la cancelación de sellos digitales a proveedores bajo sospecha. También se contemplan cambios al Código Fiscal de la Federación para cerrar resquicios legales.
Legisladores de Morena han señalado que la elusión fiscal es elevada y que las tasas efectivas de ISR corporativo se sitúan por debajo de la tasa nominal. El debate se centra en los instrumentos: contribuyentes medianos advierten que una fiscalización reforzada puede derivar en actuaciones percibidas como arbitrarias.
La cancelación de sellos digitales, el congelamiento de cuentas y la presunción de operaciones simuladas han sido cuestionados por posibles afectaciones al debido proceso y a la presunción de inocencia. Para inversionistas, la previsibilidad de las reglas fiscales es un factor relevante al evaluar destinos de relocalización industrial.
