Sophia Álvarez comenzará en septiembre sus estudios de Medicina en la Universidad de Castellón tras obtener una nota de admisión de 12,78 en la PAU. La joven, natural de Alicante e hija de dos médicos, afronta el inicio de la carrera después de reforzar su método de estudio para alcanzar las calificaciones necesarias.

Álvarez decidió que quería ser médica cuando tenía ocho años, después de acompañar a sus padres al hospital. Su padre es cirujano y su madre ejerce como cardióloga en Venezuela. Según explicó a Redacción Médica, le interesaban especialmente las consultas de su madre, los electrocardiogramas y la relación entre profesionales y pacientes.
Durante la ESO obtenía sobresalientes con relativa facilidad, pero el Bachillerato exigió un cambio. En el segundo trimestre de primero sus calificaciones descendieron hasta los notables, un resultado que consideró insuficiente para acceder a Medicina por las elevadas notas de corte. Las asignaturas de Biología y Química fueron las que más dificultades le plantearon.
La presión por mantener una media alta le llevó a buscar apoyo en una academia de tarde. Aunque inicialmente le costó aceptar que necesitaba esa ayuda, el cambio de estrategia mejoró sus resultados. “Volví a ser la chica de los sobresalientes en casi todas las asignaturas”, relató.
Una media de 9,33 en Bachillerato
Al finalizar Bachillerato, Álvarez alcanzó una media de 9,33. La nota obtenida tras la PAU le permitió acceder a la Universidad de Castellón, aunque su primera opción era estudiar en Alicante, donde permanece en lista de espera. La estudiante no descarta volver a presentarse a la prueba para elevar su puntuación si más adelante quisiera ampliar sus opciones en esa ciudad.
El traslado a Castellón supondrá separarse de su familia, sus amistades y su hermana pequeña, una de las partes más difíciles de esta nueva etapa, según reconoce. Pese a ello, asegura que inicia la formación con ilusión y con el objetivo que mantiene desde la infancia: convertirse en médica.
