Santi Rodríguez ha confirmado que abandonará la secretaría general del PP de Cataluña en el congreso que se celebra mañana. El dirigente ha descrito su marcha como un “revulsivo” necesario para que la formación pase de la supervivencia a una fase de mayor ambición electoral.

Durante los cinco años en el cargo, Rodríguez encontró al partido en situación crítica: solo tres diputados autonómicos, dos en el Congreso y 66 concejales. Su gestión logró estabilizar la estructura interna y recuperar presencia institucional. Ahora considera que la renovación debe acompañar al liderazgo de Alejandro Fernández si el objetivo es crecer.
Tensión con Madrid, minimizada
Rodríguez ha restado importancia a las discrepancias puntuales con la dirección nacional de Alberto Núñez Feijóo. Según sus palabras, esas diferencias nunca impidieron una coordinación efectiva en las últimas campañas. El mensaje apunta a una voluntad de cerrar filas antes de elegir al nuevo secretario general.
La salida de Rodríguez marca el fin de una etapa de reconstrucción defensiva. El partido catalán afronta ahora la necesidad de definir si el siguiente paso será una renovación profunda o una continuidad controlada que aproveche la mejora lograda desde 2021.
