Néstor “Pipo” Gorosito dejó este martes la dirección técnica de San Lorenzo por acuerdo con el club, apenas dos meses después de iniciar su segunda etapa. La derrota 1-0 ante Instituto aceleró un desenlace marcado por cinco caídas en ocho partidos y por la ubicación del equipo: anteúltimo de la Zona A del Torneo Clausura, con siete puntos en siete fechas.

Una crisis que excede al banquillo
Walter Perazzo asumirá interinamente mientras la dirigencia busca al quinto entrenador que sale del cargo en el último año. El ciclo de Gorosito había comenzado con la eliminación por penaltis ante Deportivo Riestra en la Copa Argentina y sumó además una derrota en el clásico frente a Huracán, resultados que redujeron rápidamente el margen de recuperación.
El cambio no resuelve por sí solo el problema de fondo. San Lorenzo atraviesa deudas por transferencias, impagos e inhibiciones judiciales, además de una crisis institucional tras la destitución de su anterior presidente por denuncias de corrupción. La sucesión de técnicos refleja que la inestabilidad deportiva está ligada a un escenario más amplio: sin orden institucional y recursos previsibles, cualquier nuevo proyecto llega con un plazo cada vez más corto.
