Santiago Giménez puso fin a su etapa con el Milan después de ser presentado oficialmente como nuevo jugador del Porto y participar en su primer entrenamiento con el club portugués. El delantero mexicano utilizó sus redes sociales para despedirse de la institución italiana, a la que representó entre febrero de 2025 y agosto de 2026, y acompañó su mensaje con varias fotografías de su paso por el futbol italiano.
La publicación incluyó imágenes de distintos momentos vividos con el conjunto rossonero, así como una fotografía de su infancia en la que aparece con la camiseta del Milan. Ese detalle dio un significado especial a la despedida, ya que el club italiano formaba parte de sus aspiraciones desde antes de iniciar su carrera profesional.
Un adiós marcado por el vínculo con el club
“Fue un sueño cumplido jugar para AC Milan y el haber compartido este tiempo con ustedes. Los llevaré siempre en mi corazón. Grazie per tutto, milanistas. Forza Milan”, escribió Giménez en Instagram. El mensaje reflejó el valor personal que el atacante atribuyó a su llegada al Milan, aunque su rendimiento deportivo no alcanzó las expectativas generadas por su trayectoria previa.
Giménez llegó al club italiano después de consolidarse como uno de los principales goleadores de la Eredivisie con el Feyenoord. En 105 partidos con el conjunto neerlandés marcó 65 goles y dio 14 asistencias, registros que despertaron el interés de varios equipos importantes de Europa. Su capacidad para atacar los espacios, definir dentro del área y participar en la presión ofensiva fueron algunos de los argumentos que impulsaron su salto a la Serie A.

Sin embargo, su recorrido con el Milan terminó con cifras considerablemente más discretas. Durante su permanencia en el equipo disputó 37 partidos y anotó siete goles. La diferencia entre esos números y los obtenidos en Países Bajos explica, en buena medida, por qué el mexicano no logró afianzarse como una referencia ofensiva estable en el equipo italiano.
La distancia entre las expectativas y la producción
El balance estadístico no debe interpretarse de manera aislada, pero sí muestra la dificultad que enfrentó Giménez para trasladar su eficacia goleadora a un contexto más exigente. La adaptación a la Serie A implicó competir en partidos de mayor rigor táctico, ante defensas con menos espacios y dentro de una estructura en la que las responsabilidades ofensivas podían repartirse entre varios jugadores.
A esas condiciones se sumó la presión asociada con vestir una camiseta de gran peso histórico. En el Milan, cada delantero es evaluado no solo por sus movimientos o su participación colectiva, sino también por su capacidad para convertir con regularidad en encuentros de alta exigencia. Los siete goles en 37 apariciones quedaron por debajo de la producción que el club y el propio futbolista esperaban después de su explosión en el Feyenoord.
El dato también permite matizar cualquier lectura definitiva sobre su desempeño. Giménez sí tuvo participación frecuente durante su etapa en Italia, pero no consiguió transformar esa presencia en una continuidad goleadora suficiente para ocupar un lugar incuestionable en el ataque. La falta de regularidad, más que un solo resultado puntual, terminó condicionando la percepción de su paso por el Milan.
El Porto, una oportunidad para reiniciar
La llegada al Porto abre ahora un escenario distinto para el delantero mexicano. Tras su presentación y su primer contacto con sus nuevos compañeros, Giménez comenzará la búsqueda de un papel relevante en un equipo que históricamente ha dado importancia a la competitividad y al rendimiento inmediato de sus atacantes.
Para el futbolista, el cambio representa la posibilidad de recuperar confianza y volver a construir una racha sostenida frente al arco. Portugal puede ofrecerle un entorno favorable para reencontrarse con algunos rasgos que distinguieron su etapa en el Feyenoord, aunque el éxito de esa transición dependerá de factores como su adaptación al sistema, la relación con sus compañeros y la capacidad del cuerpo técnico para aprovechar sus características.
El reto no consiste únicamente en mejorar sus cifras personales. Giménez deberá demostrar que puede mantener una producción constante en otra liga europea y responder a las exigencias de un club con aspiraciones competitivas. Un buen inicio en el Porto podría ayudarlo a cerrar la brecha entre la expectativa creada por su trayectoria en Países Bajos y los resultados obtenidos en Italia.
Una nueva etapa sin borrar la anterior
La despedida publicada por Giménez muestra que el cierre deportivo no elimina el vínculo emocional con el Milan. El atacante se marcha sin haber alcanzado el nivel goleador que buscaba, pero también después de haber cumplido una meta que, según sus propias palabras, había formado parte de sus sueños desde la infancia.
El capítulo rossonero queda así definido por una combinación de ilusión, exigencia y resultados inferiores a los esperados. El Porto será la próxima prueba para evaluar si el mexicano puede recuperar la contundencia que exhibió en el Feyenoord y convertir esa experiencia en una base para relanzar su carrera. Su desempeño en Portugal permitirá medir si el paso por la Serie A fue una etapa de adaptación inconclusa o el punto de partida de una evolución todavía pendiente.
