Apple abre este 1 de septiembre de 2026 una etapa de máxima exposición: Tim Cook deja la dirección ejecutiva y John Ternus, hasta ahora responsable de ingeniería de hardware, toma el mando a solo ocho días de la gran presentación anual de productos. El evento del 9 de septiembre en Cupertino será, por tanto, mucho más que el habitual escaparate de nuevos dispositivos. Será la primera ocasión para observar cómo se presenta la compañía bajo su nuevo CEO, qué prioridades comunica y hasta qué punto convierte sus avances técnicos en una respuesta comercial a un mercado cada vez más condicionado por la inteligencia artificial y los formatos móviles alternativos.
Apple ha confirmado que la cita comenzará a las 10:00 de la mañana, hora del Pacífico, en el Steve Jobs Theater de Apple Park, bajo el lema “Surprise and Shine”. La transmisión estará disponible en la web de la empresa, YouTube y la aplicación Apple TV. La fecha, el escenario y el cambio de liderazgo concentran una atención poco habitual incluso para un lanzamiento de septiembre: Ternus no recibirá el margen de una transición silenciosa, sino que debutará ante consumidores, inversores y socios con la expectativa de definir el siguiente ciclo de producto.

Un plegable concentraría la novedad más visible
La principal incógnita previa al evento es el supuesto primer teléfono plegable de Apple, identificado en filtraciones como iPhone Ultra. La empresa no ha confirmado ni su existencia, ni su denominación, ni sus especificaciones. Sin embargo, los reportes de la industria coinciden en describir un dispositivo de formato libro, con una pantalla exterior de 5,5 pulgadas y un panel interno OLED de 7,8 pulgadas con refresco de 120 Hz. De concretarse, no sería una simple ampliación de catálogo: marcaría la entrada de Apple en una categoría que otros fabricantes exploran desde hace años, pero que aún no ha alcanzado una adopción masiva comparable a la de los teléfonos convencionales.
El foco técnico estaría en la bisagra y en la visibilidad del pliegue. Esa es una de las limitaciones que han condicionado a los plegables actuales, porque afecta tanto a la percepción de calidad como a la durabilidad del dispositivo. Apple habría dedicado varios años a desarrollar una solución con una marca menos perceptible. La importancia de ese detalle explica por qué el producto, si se presenta, podría funcionar como una declaración de estándares: la compañía suele entrar tarde en categorías consolidadas, pero intenta hacerlo con una integración de hardware, software y materiales suficientemente distinta como para justificar su posición.
Los rumores también apuntan a un chip A20 Pro fabricado en proceso de 2 nanómetros, 12 GB de memoria RAM, batería de dos celdas cercana a los 5.000 mAh y dos cámaras traseras de 48 megapíxeles. El desbloqueo podría recurrir a Touch ID integrado en un botón lateral, una alternativa asociada a la complejidad de llevar Face ID a un diseño con dos pantallas. Ninguno de esos datos ha sido validado por Apple, pero dibujan una prioridad coherente: el plegable necesitaría suficiente potencia, autonomía y continuidad de uso para no parecer un experimento de diseño destinado solo a exhibir una pantalla más grande.
El precio puede definir el alcance de la primera generación
Las estimaciones sitúan el precio del posible iPhone Ultra cerca de 2.200 euros, equivalentes a unos 2.380 dólares. A esa cifra se sumaría una producción inicial de entre 7 y 10 millones de unidades, claramente inferior a la de las familias principales de iPhone. Ambos elementos sugieren un lanzamiento selectivo, probablemente iniciado en Estados Unidos y ampliado después a otros mercados. Apple ya utilizó una secuencia parecida con Vision Pro, que comenzó su comercialización en el mercado estadounidense antes de extenderse internacionalmente.
Ese enfoque reduciría el riesgo de una categoría compleja y costosa, pero también delimitaría su impacto inmediato en ingresos y cuota de mercado. Un precio elevado no convertiría automáticamente al plegable en un fracaso ni en un éxito: lo situaría, al menos al comienzo, como un producto de demostración tecnológica y de alto margen. La cuestión relevante será si Apple logra justificar esa prima con ventajas prácticas, especialmente en multitarea, productividad, fotografía y funciones de inteligencia artificial. Sin un uso cotidiano claramente mejor que el de un iPhone Pro y un iPad pequeño, el formato seguiría siendo una propuesta de nicho.
La gama Pro mantendría el peso comercial del evento
Mientras el plegable acapara los rumores, los posibles iPhone 18 Pro y iPhone 18 Pro Max serían previsiblemente el eje de volumen de la presentación. Los informes previos mencionan el mismo A20 Pro, mejoras de cámara y una Dynamic Island más pequeña. El iPhone 18 estándar, en cambio, podría aplazarse hasta 2027, de acuerdo con esas versiones. Una división de calendarios permitiría a Apple concentrar la renovación de gama alta en septiembre y reservar otro momento para el modelo de mayor alcance, aunque la empresa tampoco ha confirmado ese cambio de estrategia.
También se esperan renovaciones de Apple Watch Series y Apple Watch Ultra, además de posibles anuncios para AirPods y el hogar conectado. En conjunto, estas categorías tienen una función que va más allá de sumar accesorios: refuerzan la dependencia del usuario respecto del ecosistema y amplían los puntos desde los que Apple puede desplegar servicios, datos de salud, automatización doméstica y asistencia basada en IA. En un contexto donde los teléfonos se diferencian cada vez menos por especificaciones aisladas, la capacidad de conectar dispositivos de forma consistente gana importancia estratégica.
La primera presentación de Ternus pondrá a prueba una transición calculada
Cook deja la gestión cotidiana tras 15 años como CEO y pasará a ser presidente ejecutivo de la junta directiva. Mantendrá responsabilidades estratégicas e institucionales, incluidos los vínculos con gobiernos, una continuidad relevante para una compañía sometida a presiones regulatorias y comerciales en numerosos mercados. Su despedida en el Apple Park Visitor Center, donde empleados lo recibieron con aplausos, y su mensaje posterior en X subrayan que el relevo no plantea una ruptura con la cultura corporativa que dirigió desde 2011.
Durante la gestión de Cook, Apple preservó el peso central del iPhone, expandió de forma sustancial los servicios, introdujo nuevas categorías y completó la transición de las Mac a procesadores propios. Ternus hereda, por ello, una organización financieramente sólida y con una cadena de productos integrada, pero llega cuando la exigencia ya no consiste solo en perfeccionar líneas maduras. El avance de los modelos de inteligencia artificial, la competencia en plegables y la incertidumbre sobre la adopción de la realidad mixta obligan a decidir dónde invertir con paciencia y dónde acelerar.
Su trayectoria en hardware le da una credencial directa para dirigir una etapa donde el diseño físico vuelve a ocupar un lugar central. Pero el desafío de Apple no se resolverá únicamente con componentes más avanzados. La compañía deberá demostrar que Apple Intelligence y una Siri más capaz pueden traducirse en experiencias confiables, privadas y útiles dentro de productos cotidianos. El 9 de septiembre no revelará toda la hoja de ruta de Ternus, pero sí permitirá medir si su Apple comienza con una novedad llamativa o con una visión suficientemente amplia para sostener el próximo ciclo de la empresa.
