El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, aseguró este jueves que la Unión Europea se ha sumado oficialmente a la denominada “Operación Marginado Económico”, la campaña financiera impulsada por la Administración de Donald Trump para restringir los recursos de Irán.
Bessent vinculó esa adhesión con una declaración emitida el lunes por la Comisión Europea durante la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20. El bloque europeo afirmó entonces que mantendría una coordinación estrecha con Washington, los socios del G7 y otros aliados para preservar la presión sobre Teherán y favorecer una desescalada.

Una alianza financiera con alcance político
El funcionario estadounidense sostuvo que la cooperación busca impedir que el Gobierno iraní utilice el sistema financiero internacional para financiar su programa nuclear, sus capacidades armamentísticas y a grupos aliados considerados terroristas por Washington. También afirmó que la presión continuará hasta cortar las fuentes de financiación que aún permanecen disponibles para Teherán.
La declaración europea, sin embargo, no equivale necesariamente a la adopción automática de todas las medidas estadounidenses. Su lenguaje confirma coordinación política y diplomática, pero deja margen para que Bruselas defina el alcance, los instrumentos y el calendario de cualquier acción financiera concreta. Esa diferencia será determinante para medir la solidez real del frente común.
Irán ha rechazado el posicionamiento europeo. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, acusó a la UE de apartarse de los valores que dice defender y de ceder ante la coerción estadounidense. El intercambio refleja que las sanciones ya no son solo un mecanismo económico: también forman parte de una disputa diplomática sobre el programa nuclear iraní y el papel de Europa en la estrategia de Washington.
