La comunidad de Chalco despide a Aleyda Romero tras el multihomicidio de Atizapán

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Familiares, amigos y vecinos de Aleyda Romero velan este jueves a la joven de 21 años en su domicilio familiar, ubicado en la comunidad de San Martín Cuautlalpan, municipio de Chalco. Su cuerpo fue trasladado hasta ese lugar después de que sus familiares confirmaran su identidad, con el propósito de que las personas cercanas pudieran darle el último adiós antes de su sepultura.

La joven fue una de las cuatro personas asesinadas el 1 de septiembre en un penthouse del fraccionamiento Grand Viure, en la Zona Esmeralda de Atizapán de Zaragoza. La violencia alcanzó también a Jonathan Meléndez, tecladista y miembro fundador del grupo Camilo Séptimo; a su esposa, Ana Paula, de 35 años y con cuatro meses de embarazo; y a la hija de ambos, de tres años.

Una despedida marcada por la cercanía familiar

Aleyda Romero colaboraba en las labores del hogar y en el cuidado de los hijos de Meléndez. Para sus familiares, esa relación laboral no define por completo su presencia en la casa: la describen como una joven trabajadora, responsable y cercana a quienes la rodeaban. Su tía, Lorena Victorio Cabrera, señaló que Aleyda era una persona dedicada, cuya ausencia ha dejado un impacto profundo en la familia.

Durante el velorio, los seres queridos de Aleyda contrataron una banda musical para interpretar algunas de las canciones que le gustaban. El gesto convirtió la despedida en un acto íntimo de memoria y pertenencia comunitaria, en el que sus familiares buscaron recuperar rasgos de su vida cotidiana frente a la brutalidad del crimen.

La familia pidió privacidad a los medios de comunicación para despedirla sin interrupciones. Después del velorio, está previsto que Aleyda sea sepultada en el panteón de San Martín Cuautlalpan, de acuerdo con las costumbres de la comunidad de la que era originaria.

Lo que se conoce del ataque

El multihomicidio habría ocurrido entre las 17:30 y las 19:40 horas del martes 1 de septiembre. Policías municipales de Atizapán llegaron al inmueble alrededor de las 23:50 horas, varias horas después del intervalo en el que se habría cometido la agresión.

De acuerdo con los primeros datos difundidos sobre la escena, Aleyda fue localizada en una habitación contigua con una herida de arma de fuego en la espalda. Las demás víctimas presentaban impactos en la cabeza y algunas se encontraban maniatadas. En el lugar también fue encontrado el cuerpo de la mascota de la familia, un elemento que amplió la dimensión de la violencia ejercida dentro del inmueble.

Un niño de seis años, hijo de Jonathan Meléndez y Ana Paula, sobrevivió al ataque. Las autoridades informaron que fue localizado ileso y sin signos de violencia. Su condición introduce una de las preguntas más delicadas de la investigación: cómo se desarrollaron los hechos dentro de la vivienda y por qué el menor no fue agredido, mientras el resto de las víctimas fue asesinado.

La identificación abrió una nueva etapa

La identidad de Aleyda fue confirmada la noche del miércoles 2 de septiembre, después de que sus familiares la reconocieran. Ese proceso permitió trasladar sus restos a Chalco y concentró la atención en una víctima que, al igual que las otras personas asesinadas, quedó inicialmente integrada en la información general del crimen.

La investigación registra hasta ahora la detención de dos hombres por su probable participación en el multihomicidio: Diego Sebastián “N”, señalado como socio de Meléndez, y Gerardo “N”. La condición jurídica de ambos deberá determinarse conforme avance el proceso, mientras las autoridades establecen qué papel habría desempeñado cada uno y cuál fue el motivo del ataque.

La existencia de personas atadas, los distintos tipos de lesiones y el tiempo transcurrido antes de la llegada de la policía son datos que podrían resultar relevantes para reconstruir la secuencia de los hechos. Sin embargo, esos elementos por sí solos no permiten establecer responsabilidades ni una línea definitiva sobre el móvil. La prioridad de la investigación es preservar la evidencia, verificar testimonios y esclarecer la relación entre las víctimas y los detenidos.

El caso deja una familia y una comunidad en duelo

El ayuntamiento de Chalco ofreció cubrir los gastos funerarios, pero la familia informó que ya habían sido solventados. El gobierno municipal indicó que mantendrá contacto con los deudos para brindar acompañamiento y, en caso de ser necesario, apoyo jurídico.

La despedida de Aleyda muestra que las consecuencias del multihomicidio no se limitan al lugar donde ocurrió. El crimen atravesó dos espacios distintos: el entorno privado de una vivienda en Atizapán y la comunidad de origen de una joven cuya vida transcurría entre el trabajo y el cuidado familiar. Esa conexión obliga a que la respuesta institucional no se concentre únicamente en las detenciones, sino también en la atención a los sobrevivientes, la protección del menor y el acompañamiento de las familias.

Mientras San Martín Cuautlalpan se prepara para recibir sus restos, el esclarecimiento del caso continúa pendiente. Para los familiares de Aleyda, la investigación representa la posibilidad de conocer qué ocurrió y por qué; para la comunidad, también es una prueba de que la violencia no debe terminar reducida a una cifra o a un expediente. La joven será sepultada este viernes, pero las preguntas sobre el ataque permanecerán abiertas hasta que las autoridades logren reconstruirlo y llevar a juicio a los responsables.

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