Una investigación publicada en Nature Medicine encontró una asociación entre el envejecimiento biológico acelerado y una mayor probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal, de pulmón y de endometrio antes de los 55 años. El análisis, basado en datos sanitarios de más de 164.000 personas, aporta una nueva línea para estudiar el aumento de tumores diagnosticados en adultos jóvenes, aunque no identifica una causa única ni establece que el envejecimiento acelerado sea por sí solo el origen de esos cánceres.
El resultado cobra relevancia tras el incremento global registrado entre 1990 y 2019: los casos de cáncer de aparición temprana, definidos como los diagnosticados antes de los 50 años, crecieron un 24%. Los investigadores observaron además diferencias entre generaciones que podrían ayudar a explicar por qué el riesgo oncológico no parece seguir el mismo patrón en personas de la misma edad cronológica.

La comparación generacional fue uno de los puntos centrales del estudio. Las personas nacidas entre 1965 y 1974 mostraron un nivel de envejecimiento biológico acelerado un 23% superior al detectado entre quienes nacieron a comienzos de la década de 1950. La edad biológica no equivale a los años cumplidos: describe el estado de las células y los tejidos, así como la velocidad con la que atraviesan procesos asociados al envejecimiento.
Según explicó la doctora Anisha Patel, médica de cabecera y representante de pacientes del equipo de investigación Prospect, las generaciones más recientes parecen presentar perfiles de riesgo oncológico distintos de los de cohortes anteriores cuando se comparan a la misma edad. Para Patel, esta diferencia sugiere que las exposiciones ambientales y los hábitos de vida podrían estar influyendo en la biología de las personas.
La investigación no atribuye el fenómeno a un solo elemento. Entre los factores que podrían interactuar figuran la predisposición genética, la inflamación, el microbioma intestinal, la salud metabólica, la alimentación, la obesidad, la actividad física y otras exposiciones ambientales. Algunos de esos factores no pueden modificarse, como la carga genética, mientras que otros sí forman parte de conductas sobre las que puede actuarse.
El oncólogo clínico Andrew Gaya, especializado en tumores gastrointestinales, señaló que reducir el sedentarismo es una de las medidas relevantes. Mencionó el ejercicio aeróbico moderado, conocido como entrenamiento de zona 2, como caminar a paso rápido hasta elevar la frecuencia cardíaca y provocar una ligera falta de aire. También incluyó el ciclismo tranquilo y la natación a ritmo constante. Estudios citados por el especialista relacionan estas actividades con la liberación de moléculas de efecto antiinflamatorio.
Gaya recomendó dedicar alrededor de 30 minutos, tres o cuatro veces por semana, según las posibilidades de cada persona. La inflamación crónica se ha vinculado con enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y procesos relacionados con el envejecimiento prematuro. Para quienes no pueden realizar ejercicios más exigentes, caminar puede ser una alternativa suficiente para incorporar movimiento regular.
El descanso aparece como otro factor señalado durante este proceso. Durante el sueño, el organismo realiza tareas de regeneración y reparación, mientras que la falta de descanso se asocia con niveles más altos de inflamación. Gaya destacó la importancia de los ciclos de aproximadamente 90 minutos, que incluyen sueño profundo y fase REM, y recomendó retirar teléfonos y televisores del dormitorio para favorecer un entorno adecuado.
La alimentación, el peso corporal, el alcohol y el tabaco completan los factores modificables citados por el oncólogo. Propuso priorizar alimentos poco procesados, aumentar la fibra y reducir las carnes procesadas, además de limitar la carne roja. También advirtió que no existe un nivel de consumo de alcohol completamente libre de riesgo y describió al tabaco como uno de los principales elementos vinculados con el envejecimiento prematuro y el cáncer, por la exposición a sustancias inflamatorias y carcinógenas.
