Kiev, 1 de julio de 2026. El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) confirmó que cinco drones alcanzaron en la madrugada del 1 de julio hangares del aeródromo militar ruso de Saki, en Crimea, donde se almacenaba equipamiento de aviación. El ataque se produce siete días después de una primera incursión registrada el 24 de junio sobre el mismo objetivo.
Según el comunicado oficial del SBU, dos de los hangares albergaban en el momento del impacto un caza Su-30 y un Su-30SM. En el segundo hangar se declaró un incendio que, según fuentes ucranianas, indica que la aeronave resultó dañada. Cada unidad tiene un valor estimado entre 30 y 50 millones de dólares.

Cronología de la operación
El primer ataque del 24 de junio dañó infraestructuras de apoyo y generó columnas de humo visibles desde localidades cercanas. El segundo, ejecutado con drones de mayor alcance, se centró en hangares de mantenimiento. Ambos forman parte de la campaña de 40 días anunciada por el presidente Volodímir Zelenski el 25 de junio, cuyo objetivo declarado es degradar la capacidad logística rusa en la retaguardia para presionar por un alto el fuego.
Capacidad aérea rusa en Crimea
Saki alberga regularmente escuadrones de Su-30 y Su-24. La pérdida o avería de dos aparatos en una semana reduce temporalmente la disponibilidad de cobertura aérea sobre el mar Negro y complica las misiones de reconocimiento y ataque a distancia. Moscú no ha emitido confirmación oficial sobre las bajas materiales, aunque imágenes satelitales posteriores al primer ataque mostraron daños en pistas secundarias y almacenes.
Estrategia ucraniana de largo alcance
El uso reiterado de drones de bajo costo contra bases aéreas responde a la limitación ucraniana de aviación tripulada. Al concentrarse en hangares y depósitos de combustible, Kiev busca elevar los costes operativos rusos sin necesidad de enfrentamientos directos. Esta táctica se ha extendido también a objetivos logísticos en las regiones ocupadas de Jersón y Zaporiyia, donde el Estado Mayor ucraniano reportó el mismo día ataques a depósitos de munición.
Reacciones y contexto internacional
Las autoridades de Crimea controladas por Rusia describieron los incidentes como intentos fallidos de sabotaje y aseguraron que la actividad operativa del aeródromo continúa. Organismos internacionales, entre ellos la OSCE, han pedido acceso independiente para verificar daños civiles, aunque Crimea permanece cerrada a observadores externos desde 2014. Analistas militares destacan que la repetición de ataques sobre la misma base sugiere una mejora en la inteligencia ucraniana sobre los horarios de mantenimiento ruso.
El conflicto, que ya supera los dos años desde la invasión a gran escala, muestra una creciente dependencia de sistemas no tripulados por ambas partes. Ucrania ha priorizado la degradación de activos de alto valor, mientras Rusia refuerza defensas antiaéreas alrededor de sus bases en la península. El resultado inmediato del segundo ataque sobre Saki sigue sujeto a verificación independiente, pero confirma la persistencia de la campaña ucraniana sobre objetivos militares en territorio ocupado.
