Bogotá enfrentará este miércoles un día fresco con máxima de 19 °C y mínima de 11 °C. La probabilidad de lluvia alcanza el 58 % durante las horas diurnas y desciende al 25 % en la noche, mientras la cobertura de nubes se mantiene elevada: 88 % de día y 94 % de noche. Las ráfagas de viento llegarán a 44 km/h antes del atardecer y bajarán a 28 km/h tras la puesta del sol. El índice UV máximo previsto es de 7, nivel que exige protección moderada.

Estos valores reflejan la variabilidad típica de la sabana andina, donde el cambio climático intensifica la alternancia entre periodos secos y episodios de precipitación concentrada. Aunque Bogotá conserva su promedio histórico de 13,1 °C, los picos de lluvia en abril y las heladas esporádicas de enero evidencian un patrón cada vez más irregular que obliga a la población a consultar pronósticos diarios.
Contexto regional
Colombia presenta al menos cuatro tipos climáticos principales. La zona andina donde se ubica la capital corresponde al clima frío de alta montaña, diferente de los regímenes tropicales del Caribe y del Pacífico o de las sabanas secas del valle interandino. Esta diversidad geográfica explica por qué un mismo sistema frontal puede generar lluvia intensa en Bogotá y simultáneamente cielos despejados a pocas decenas de kilómetros.
El reporte del IDEAM confirma que la capital atraviesa la transición entre la primera temporada de lluvias y el inicio de la época seca de julio-agosto. La alta nubosidad persistente y el viento moderado anticipan que las condiciones no alcanzarán los extremos de granizo o tormenta eléctrica registrados en abril, pero sí mantendrán humedad suficiente para requerir precaución en desplazamientos matutinos.
