El presidente Donald Trump se reunió este martes en privado en la Casa Blanca con directivos del sector petrolero, pocos días después de anunciar un acuerdo que daría a Estados Unidos acceso a 17 campos venezolanos con unos 65.000 millones de barriles de crudo. La Presidencia confirmó el encuentro, pero no identificó a los asistentes ni detalló su agenda.

Presión sobre el precio de la gasolina
La cita llega mientras Trump intenta convertir el acuerdo en una respuesta a la subida de los combustibles en Estados Unidos, agravada por la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz. El mandatario ha cuestionado a compañías como ExxonMobil y Chevron por sus beneficios, en un contexto electoral sensible para los republicanos antes de los comicios legislativos del 3 de noviembre.
La Casa Blanca sostiene que North American Blue Energy Partners (NABEP) administrará la concesión durante 25 años, prorrogables hasta un siglo, e invertirá cerca de 100.000 millones de dólares para recuperar la infraestructura venezolana. También prevé pagos por unos 200.000 millones de dólares en impuestos a las autoridades venezolanas durante el período inicial.
Una promesa con riesgos de ejecución
El pacto amplía la influencia estadounidense sobre una quinta parte de las reservas venezolanas, pero su impacto inmediato sobre los surtidores dependerá de la capacidad de rehabilitar instalaciones deterioradas, elevar la producción y transportar el crudo en un mercado alterado por la crisis de Ormuz. La vinculación de NABEP con Alejandro Betancourt, investigado por presunto blanqueo en varios países, añade un foco de escrutinio a una operación que Trump presenta como histórica.
