El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó el viernes 26 de junio de 2026 a Irán de lanzar al menos cuatro drones de ataque de un solo uso contra buques que transitaban por el estrecho de Ormuz. Según el mandatario, uno de los aparatos impactó en la cubierta de un buque de carga de gran tamaño, causando daños que no impidieron la continuación de su travesía. Las fuerzas estadounidenses, añadió, interceptaron los tres drones restantes.
Trump calificó el incidente como una “violación estúpida” del acuerdo preliminar de alto el fuego alcanzado apenas una semana antes. El mensaje, publicado en sus redes sociales, subrayó que el ataque se produjo en aguas estratégicas por las que transita cerca del 20 % del petróleo mundial, lo que eleva la preocupación sobre la estabilidad de las rutas energéticas globales.

Contexto del acuerdo preliminar
El acuerdo al que aludió Trump fue el resultado de negociaciones indirectas mantenidas en las semanas previas entre Washington y Teherán, con mediación de Omán. Ese entendimiento buscaba reducir la tensión en el golfo Pérsico tras varios meses de incidentes menores, incluyendo abordajes y confiscaciones de cargamentos. Aunque no se trataba de un tratado formal, ambas partes habían anunciado una tregua temporal que limitaba las operaciones militares en la zona y facilitaba el tránsito comercial.
La violación denunciada por el presidente estadounidense ocurre en un momento en que el precio del Brent ya mostraba volatilidad por las expectativas de menor demanda china y por las previsiones a la baja emitidas por Barclays para 2026 y 2027. Cualquier interrupción prolongada del tráfico por Ormuz podría revertir esas proyecciones y generar un repunte inmediato en los mercados energéticos.
Repercusiones para la navegación y el mercado energético
El estrecho de Ormuz constituye el punto de estrangulamiento más crítico para el suministro petrolero mundial. Su anchura mínima de navegación es de apenas 3,2 kilómetros en algunos tramos, lo que facilita la vigilancia y, en caso de conflicto, la interrupción del paso. Históricamente, Irán ha amenazado con cerrar el estrecho en respuesta a sanciones, aunque nunca ha llevado a cabo una clausura total.
Analistas consultados señalan que el incidente del viernes no ha provocado, por ahora, alteraciones significativas en las primas de riesgo de los seguros marítimos. Sin embargo, advierten que una segunda acción similar podría llevar a las compañías navieras a desviar rutas hacia el cabo de Buena Esperanza, elevando los costes de transporte entre un 15 % y un 25 % y retrasando entregas de crudo a Europa y Asia.
Posición de Irán y reacciones regionales
Hasta el momento de cierre de esta edición, las autoridades iraníes no habían emitido una respuesta oficial al mensaje de Trump. Fuentes diplomáticas en Teherán indicaron que el país mantiene su derecho a controlar el tráfico en sus aguas territoriales, pero negaron cualquier intención de escalada. La denuncia iraní habitual sobre la “injerencia” estadounidense y de los países del Golfo sigue vigente, aunque no se ha vinculado directamente con el episodio de los drones.
Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, principales beneficiarios de la estabilidad en Ormuz, han pedido contención a ambas partes. Riad, en particular, ha recordado que cualquier aumento de la tensión afecta directamente sus exportaciones y los proyectos de diversificación económica contenidos en la Visión 2030.
Perspectivas a corto plazo
El episodio añade incertidumbre a un diálogo que apenas comenzaba a mostrar señales de avance. Si las acusaciones de Trump se confirman con evidencia pública, el acuerdo preliminar podría quedar en suspenso y obligar a una renegociación más amplia que incluya garantías de verificación. Por el contrario, una respuesta mesurada de Irán podría limitar el daño y permitir que las conversaciones continúen bajo supervisión omaní.
Los mercados observan con atención las próximas declaraciones del Departamento de Estado y del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní. Mientras tanto, la presencia naval estadounidense en la zona se mantiene elevada, con ejercicios conjuntos programados con aliados regionales que, según fuentes militares, buscan disuadir acciones adicionales sin provocar una escalada mayor.
