Tras los resultados, la nube afianza su ventaja

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Los últimos resultados de Google, Microsoft y Amazon sitúan a la computación en la nube como el principal beneficiario empresarial del auge de la inteligencia artificial. Aunque Google y Amazon registraron flujo de caja libre negativo por el aumento de sus inversiones en centros de datos, sus divisiones de nube elevaron ingresos y beneficios con fuerza. Para estas compañías, la IA no funciona como una apuesta aislada: se incorpora a una cartera ya extensa de servicios digitales que utilizan empresas, gobiernos y organizaciones internacionales.

La diferencia es relevante frente a laboratorios como OpenAI y Anthropic, que siguen buscando modelos de negocio rentables mientras mantienen elevados gastos de infraestructura. Los tres grandes proveedores de nube cuentan, en cambio, con clientes diversificados y con plataformas que concentran datos, software, redes, seguridad, chips y modelos de IA. Cecilia Rikap, profesora asociada de Economía en University College London, sostiene que esa posición les permite convertir la competencia entre modelos de IA en una fuente adicional de demanda para sus propios servicios.

2023: Oracle redefine su infraestructura

Uno de los antecedentes de esta concentración se remonta a 2023, cuando Oracle decidió operar sus servicios de infraestructura en la nube dentro de los centros de datos de Microsoft. La empresa ha intentado reposicionarse como proveedor de infraestructura para IA, pero su margen de maniobra difiere del de Amazon, Microsoft y Google, que controlan plataformas de nube con una oferta propia mucho más amplia. NVIDIA, por su parte, ocupa un lugar crítico en el diseño de chips, aunque su exposición depende más directamente de la continuidad de la expansión de la IA.

22 de julio: Google exhibe el cambio

El 22 de julio, Alphabet presentó sus últimos resultados trimestrales. Los inversores recibieron con escepticismo el flujo de caja libre negativo y el incremento de las inversiones en centros de datos, pero las cifras de Google Cloud mostraron otro aspecto del negocio. Los ingresos de esa división crecieron 82% interanual y ya equivalen al 40% de los ingresos generados por Google Search. Su margen operativo aumentó 15 puntos porcentuales, hasta 36%.

Esos datos subrayan que la publicidad ya no es la única fuente relevante de beneficios para Google. La nube le permite ofrecer a sus clientes almacenamiento en servidores virtuales, redes de distribución de contenido, ciberseguridad, enrutamiento del tráfico de usuarios y cientos de servicios adicionales. La IA se integra en esa infraestructura y puede atraer a más usuarios a un ecosistema que ya concentra operaciones digitales de sectores muy distintos.

Segundo trimestre de 2026: Amazon y Microsoft acompañan

Microsoft también registró ganancias récord en 2026 y su negocio de nube fue su división de mayor crecimiento. Amazon Web Services reportó un aumento interanual de 37% en ventas netas, el mayor incremento de la compañía en 18 trimestres. Sus ingresos operativos crecieron todavía más, en más de 60% frente al mismo trimestre de 2025. Amazon, al igual que Google, volvió a registrar flujo de caja libre negativo durante el período, en un contexto de expansión de centros de datos.

La infraestructura de estas compañías alberga además tecnologías ofrecidas por terceros. SAP, Oracle e IBM figuran entre las empresas que distribuyen servicios mediante plataformas de Amazon, Microsoft y Google. Esa red amplía la utilidad de la nube como punto de acceso para desarrollar y consumir tecnología digital, al tiempo que concentra el control de la infraestructura en un número reducido de propietarios.

Rikap advierte que una mayor rivalidad entre modelos de IA puede reforzar esa concentración: cada modelo adicional requiere desarrollo, entrenamiento, despliegue o consumo de recursos digitales, actividades que incrementan el uso de la nube. Los laboratorios de IA, presionados para presentar modelos más avanzados cuando aparecen alternativas competitivas de código abierto, no pueden desligarse fácilmente de esos proveedores.

Incluso si la promesa de la IA no llegara a cumplirse, la autora considera que Amazon, Microsoft y Google conservarían una posición sólida por la diversidad de sus negocios y su capacidad financiera. Las organizaciones que migran a la nube por temor a quedar rezagadas en IA seguirían dependiendo de estos sistemas, cuya reproducción fuera de esos ecosistemas sería costosa y compleja. Su preocupación final no se centra solo en la carrera tecnológica, sino en el crecimiento del poder privado que ejerce la nube sobre la actividad económica y social.

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