Para el verano de 2026 los tenis deben resolver dos exigencias simultáneas: mantener los pies frescos y conservar una estética refinada. Los tejidos ligeros y transpirables —lona, malla y punto de ganchillo— permiten la circulación de aire que los modelos cerrados suelen impedir. Los tonos claros, desde blanco hasta melocotón y rosa suave, reflejan mejor la luz solar y evitan la acumulación de calor.

Las firmas que marcan tendencia optan por cortes bajos y suelas delgadas. Simone Rocha, Jacquemus y Cos presentan versiones en rosa con cuero liso o ante, mientras Prada incorpora detalles de ganchillo en blanco para lograr mayor ventilación. Chloe propone un tono melocotón y Dries Van Noten mantiene el negro intenso sin renunciar a la ligereza.
Combinaciones que amplían el uso
El calzado deja de ser solo deportivo. Gucci añade una suela ultraligera con monograma, Loewe apuesta por piel que desarrolla pátina con el tiempo y Nike introduce amortiguadores que evocan plataformas vaporosas. Adidas x Wales Bonner y Miu Miu ofrecen acabados de encaje y satén que combinan con vestidos de gasa. Esta versatilidad responde a un cambio real: el tenis deja de ser un accesorio de gimnasio para convertirse en pieza central de un guardarropa veraniego que prioriza comodidad sin perder elegancia.
La selección de materiales y colores no es casual. Refleja la necesidad práctica de circular en climas cálidos mientras se mantiene una imagen pulida, una exigencia que el mercado de lujo ha incorporado de forma sistemática para la temporada 2026.
