Claudia Sheinbaum ha precisado que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá mantiene su vigencia hasta 2036 aunque Washington opte por no solicitar la prórroga inmediata de 16 años. Esta afirmación se sustenta en el texto original del acuerdo, que contempla revisiones periódicas sin que la falta de extensión automática implique su cancelación. México y Canadá ya notificaron formalmente su intención de extender el pacto, mientras que Estados Unidos evalúa su posición durante la reunión ministerial virtual del 1 de julio.
El mecanismo previsto establece que, si no se concreta la prórroga en el sexto aniversario, la Comisión del T-MEC se reunirá anualmente hasta 2036 para evaluar el funcionamiento del tratado. Esta estructura permite revisiones continuas sin fijar una fecha límite para la permanencia del acuerdo comercial.
Marco legal y continuidad operativa
El artículo 34.7 del T-MEC regula el proceso de revisión y prórroga. La ausencia de confirmación estadounidense no activa una terminación inmediata; en cambio, el tratado sigue vigente con revisiones anuales obligatorias. Esta disposición otorga a México y Canadá un margen de maniobra considerable, ya que ambos países pueden impulsar negociaciones sectoriales durante los encuentros anuales programados. La visita prevista del equipo de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos el 20 de julio abre la puerta a discusiones técnicas sobre reglas de origen y acceso a mercados.

La lógica detrás de este diseño responde a la experiencia del TLCAN original, donde las revisiones periódicas permitieron ajustes sin desmantelar el marco institucional. Sin embargo, la frecuencia anual introduce un elemento de incertidumbre que las empresas deben incorporar en sus planes de inversión a mediano plazo.
Impacto en sectores productivos clave
El sector automotriz mexicano, responsable de más del 25 % de las exportaciones a Estados Unidos, enfrenta riesgos moderados. Las reglas de origen del T-MEC exigen un contenido regional del 75 % para vehículos ligeros; cualquier endurecimiento durante las revisiones anuales podría elevar costos de cumplimiento. Proveedores de autopartes en estados como Guanajuato y Nuevo León ya han comenzado a modelar escenarios de mayor verificación documental a partir de 2027.
En el sector agroalimentario, las exportaciones de aguacate, berries y carne de res hacia el mercado estadounidense representan más de 12 000 millones de dólares anuales. La continuidad del tratado hasta 2036 reduce la probabilidad de aranceles repentinos, pero abre la posibilidad de que Estados Unidos presione por cuotas o estándares fitosanitarios más estrictos en las mesas de revisión. Canadá, por su parte, mantiene su interés en preservar el acceso libre de aranceles para productos lácteos y granos, lo que podría generar alineación táctica con México en ciertos capítulos.
Perspectivas de los tres actores y tensiones latentes
Desde la óptica del gobierno mexicano, la estrategia de notificar la prórroga de manera anticipada busca consolidar certidumbre jurídica para atraer inversión extranjera directa. La postura canadiense coincide en priorizar la estabilidad del marco trilateral. En contraste, la administración estadounidense parece inclinada a utilizar las revisiones anuales como palanca para obtener concesiones puntuales en materia de comercio digital y subsidios energéticos, sin asumir el compromiso de una extensión de 16 años.
Empresarios estadounidenses del sector manufacturero han expresado preferencia por la continuidad del tratado, mientras que sindicatos y grupos agrícolas del Medio Oeste presionan por mayores salvaguardas. Esta divergencia interna en Estados Unidos explica la decisión de no solicitar la prórroga inmediata y deja abierta la puerta a negociaciones bilaterales paralelas.
Tendencias futuras y riesgos estructurales
La posibilidad de que las partes acuerden la prórroga de 16 años en un horizonte de tres a cuatro años depende de la evolución política en Washington. Un cambio de administración en 2028 podría modificar la postura actual. Al mismo tiempo, la revisión anual ofrece una plataforma para incorporar temas emergentes como cadenas de suministro resilientes y criterios ambientales, temas que no estaban plenamente desarrollados en la negociación original de 2018-2020.
Entre los riesgos identificados destaca la fragmentación regulatoria si las revisiones anuales derivan en interpretaciones divergentes entre los tres países. Otro riesgo es la erosión de la confianza inversionista si las reuniones se perciben como espacios de renegociación encubierta. Las empresas que operan bajo el T-MEC deberán fortalecer sus equipos de cumplimiento normativo y diversificar mercados de exportación como medida preventiva.
En términos de gobernanza comercial, el T-MEC demuestra que los tratados modernos pueden diseñarse con flexibilidad institucional suficiente para absorber tensiones políticas sin colapsar. La capacidad de México y Canadá para mantener el acuerdo vigente hasta 2036 dependerá de su habilidad para convertir las revisiones anuales en espacios de cooperación técnica más que en arenas de confrontación.
