Agosto cerró como el mes más grave de 2026 para la violencia feminicida en Sinaloa, con 20 casos registrados, informó el Consejo Estatal de Seguridad Pública (CESP). La cifra eleva a 76 los feminicidios documentados entre enero y agosto y confirma un deterioro acelerado: julio y agosto concentran 33 asesinatos de mujeres, cerca de 43% del total anual en apenas dos meses.

La zona sur, bajo mayor presión
El coordinador general del CESP, Miguel Calderón Quevedo, señaló que los delitos se concentraron principalmente en el sur del estado. Más allá del volumen estadístico, el repunte exhibe que la crisis de seguridad mantiene efectos directos sobre sectores especialmente vulnerables y que la violencia contra las mujeres no puede abordarse únicamente desde la reacción policial.
La evolución mensual revela una tendencia irregular, pero persistentemente alta: nueve casos en enero, cinco en febrero, dos en marzo, 12 en abril, siete en mayo, ocho en junio, 13 en julio y 20 en agosto. El salto de siete casos entre julio y agosto representa una alerta operativa para fiscalías, corporaciones de seguridad y gobiernos municipales, particularmente en las zonas donde se concentra la incidencia.
Prevención fuera de las corporaciones
Calderón Quevedo pidió una respuesta integral que incluya a las áreas educativa, cultural y deportiva, además de las autoridades de seguridad. El planteamiento parte de un hecho central: los feminicidios no surgen sólo de fallas en la vigilancia, sino de entornos donde persisten normalización de la violencia, desigualdad y dinámicas familiares y sociales que requieren detección temprana.
El CESP también advirtió que debe analizarse la edad de las víctimas, muchas de ellas jóvenes, así como los factores que pueden agravar su exposición a la violencia. La prioridad inmediata es esclarecer cada caso y contener la escalada; la de fondo es construir mecanismos de prevención capaces de actuar antes de que la violencia alcance su expresión más extrema.
