Serbia ha comenzado a organizar el funeral de Ratko Mladic, excomandante militar serbobosnio condenado por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio. Sus restos llegaron el jueves a Belgrado desde La Haya en un avión gubernamental, acompañado por su hijo, Darko Mladic, y el ministro serbio de Justicia, Nenad Vujic.
Autopsia y actos previstos
El féretro, recibido por miembros del Ejército serbio y cubierto con las banderas de Serbia y de la República Srpska, fue trasladado a la Academia Médica Militar, donde se practicará una autopsia. La llegada del cuerpo abre ahora la fase de preparación de las ceremonias, mientras la familia y el Gobierno serbio terminan de definir el calendario oficial.

Darko Mladic y el abogado Dragan Ivetic ofrecerán este viernes una rueda de prensa para informar sobre los próximos actos. Medios serbios sitúan el entierro el lunes en el cementerio de Topcider y apuntan a una ceremonia de homenaje el sábado en la Casa del Ejército, aunque ambas convocatorias están pendientes de confirmación.
El presidente Aleksandar Vucic aseguró que las autoridades facilitarán apoyo logístico y transporte para preservar el orden público, la paz y la seguridad durante el funeral. La declaración refleja la sensibilidad política y social que rodea la despedida de Mladic, una figura reivindicada por sectores nacionalistas serbios y condenada internacionalmente por su responsabilidad en atrocidades cometidas durante la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995.
Mladic murió el 27 de agosto mientras estaba hospitalizado en La Haya, donde cumplía cadena perpetua tras una sentencia del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia. El Mecanismo Residual Internacional confirmó la entrega de sus restos a la familia en el aeropuerto de Róterdam-La Haya. Países Bajos descartó abrir una investigación penal y anunció que no realizaría una autopsia, por lo que el examen médico quedó bajo responsabilidad de las autoridades serbias.
