Ryu, Ma Lin y Wang Hao hicieron competitivo el lapicero

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Ryu Seung-min, Ma Lin y Wang Hao mantuvieron el agarre de lapicero en la élite del tenis de mesa al desarrollar soluciones distintas para su principal limitación, el revés. Ryu ganó el oro olímpico individual en 2004 con un modelo basado en el ataque de derecha; Ma Lin fue campeón olímpico en 2008 y obtuvo cuatro Copas del Mundo con su servicio y juego corto; Wang Hao sumó tres platas olímpicas individuales entre 2004 y 2012 mediante un revés invertido ofensivo.

El agarre coloca el pulgar y el índice en una posición que libera la muñeca para servir, bloquear y atacar de derecha. Esa movilidad resulta especialmente útil en una disciplina en la que la pelota cambia de dirección en décimas de segundo, sobre una mesa de 2,74 metros de largo por 1,525 de ancho, separada por una red de 15,25 centímetros. Los partidos se juegan habitualmente al mejor de cinco o siete juegos, con cada juego a 11 puntos.

La dificultad histórica del estilo aparece en el revés. Con el agarre tradicional, el jugador puede bloquear con la misma cara de la raqueta que emplea para la derecha, pero debe doblar más la muñeca y dispone de menor aceleración ante pelotas profundas. Los especialistas no eliminaron necesariamente esa restricción: adaptaron sus movimientos y decisiones de golpeo a ella.

Ryu Seung-min eligió cubrir la mayor parte de la mesa mediante desplazamientos. Con secuencias de uno, dos o tres pasos, buscaba pivotar para atacar de derecha y evitar intercambios pasivos sobre su revés. Su propuesta convirtió la movilidad lateral y la velocidad de piernas en elementos centrales de un juego agresivo.

Ma Lin construyó su rendimiento alrededor del servicio corto, la recepción próxima a la red y el ataque de tercera bola. La muñeca suelta del agarre de lapicero le permitía modificar el efecto con ajustes finales mínimos. Desde una preparación similar podía enviar la pelota corta, larga, al cuerpo o a los laterales, dejando al receptor pocas señales sobre la dirección y el giro.

Wang Hao siguió una vía diferente al utilizar la cara posterior de la raqueta para ejecutar topspin de revés sin abandonar el agarre de lapicero. Ese revés invertido le permitió atacar desde más posiciones y a distintas distancias de la mesa, en contraste con el modelo de pivote constante de Ryu.

Otros jugadores ampliaron las variantes del estilo. Xu Xin destacó por sus ángulos como zurdo, su alcance lateral y su rendimiento en dobles. Félix Lebrun representa una versión más reciente, con un revés rápido y presión inmediata. En todos los casos, el agarre conservó valor competitivo al asociarse con recursos técnicos concretos, especialmente el servicio de efecto, el control corto y la iniciativa ofensiva.

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