Científicos de la Universidad de Yale identificaron una proteína del sistema inmunitario cuyos niveles disminuyen cuando las personas reducen moderadamente su consumo de calorías. El complemento C3 está relacionado con la inflamación crónica, uno de los procesos asociados al envejecimiento y a diversas enfermedades de la edad avanzada. El hallazgo, publicado en la revista Nature Aging, plantea una posible vía para obtener algunos beneficios biológicos de comer menos sin que estos dependan necesariamente de la pérdida de peso.
El estudio analizó muestras de sangre de 42 personas que participaron en un ensayo clínico financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Durante dos años, los voluntarios redujeron entre un 11% y un 14% su consumo de calorías, sin experimentar una sensación de privación alimentaria. Entre más de 7.000 proteínas examinadas, el complemento C3 destacó por la marcada disminución registrada durante la intervención.
La grasa corporal produce la proteína
Investigaciones anteriores ya habían planteado que el complemento C3 podía desempeñar un papel en el desarrollo de la inflamación crónica. El equipo dirigido por Vishwa Deep Dixit, director del Centro Yale de Investigación sobre el Envejecimiento y autor principal del trabajo, buscó determinar de dónde procedía el aumento de esta proteína observado con la edad.
Los investigadores descubrieron que el tejido graso es la fuente central de ese incremento. El resultado fue inesperado porque el complemento C3 se produce principalmente en el hígado, no en la grasa corporal. Análisis de laboratorio más detallados permitieron precisar que la proteína es fabricada por células inmunes alojadas dentro del tejido graso, que se activan con el paso de los años.

“Todo este proceso era desconocido al inicio”, señaló Manish Mishra, investigador del laboratorio Dixit y coautor principal del estudio. El científico agregó que localizar las células responsables de producir la proteína fue especialmente difícil. Dixit sostuvo que los resultados muestran que el envejecimiento es un proceso maleable que puede ser intervenido.
La reducción de peso no explicó por sí sola los cambios observados. La mayoría de los participantes perdió alrededor de 8 kilogramos en los dos años del ensayo, pero los investigadores no encontraron una relación entre esa variación y los niveles del complemento C3. “Esto sugiere que reducir calorías tiene un efecto beneficioso propio sobre el tejido graso y que probablemente no tiene que ver con cuánto peso se pierde”, indicó Hee-Hoon Kim, investigadora y coautora principal, en declaraciones a Nature Aging.
Pruebas en ratones de edad avanzada
Para comprobar si la reducción de la proteína podía reproducir por sí sola algunos efectos antiinflamatorios de la dieta, el equipo administró a ratones de edad avanzada un fármaco que inhibe el complemento C3. Los animales presentaron menos inflamación crónica vinculada al envejecimiento.
El experimento también puso de relieve que mecanismos inmunitarios útiles durante la juventud pueden resultar perjudiciales con el paso del tiempo. El sistema inmunitario evolucionó para proteger al organismo frente a infecciones, pero, a medida que aumenta la expectativa de vida, esas mismas defensas pueden contribuir a procesos relacionados con enfermedades.
Dixit y su equipo estudian ahora si algunos fármacos ya aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos podrían reducir la producción de la proteína en humanos. El investigador aclaró que el objetivo no es eliminar las defensas inmunitarias, que siguen siendo esenciales para combatir infecciones, sino restablecer su equilibrio.
