Un sismo de magnitud 4.6 se registró el 29 de junio al norte de Caracas, a casi una semana de los terremotos de 7.2 y 7.5 que dejaron 1.450 muertos y 3.150 heridos. El epicentro se ubicó a 10 kilómetros de profundidad, según datos del USGS y Funvisis. Las autoridades confirmaron que no hubo daños adicionales, aunque la réplica generó pánico entre la población que aún realiza labores de rescate.

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó de inmediato que no se reportaron afectaciones nuevas. Minutos después se detectó otro movimiento de 2.7 cerca de La Guaira, la zona más golpeada. Estos eventos secundarios evidencian que la actividad sísmica persiste y exige vigilancia constante durante las operaciones de emergencia.
Impacto en rescates y percepción social
Los temblores se sintieron con mayor intensidad en Caracas y La Guaira, lo que eleva la tensión entre equipos de rescate nacionales e internacionales. La recomendación oficial de evitar desplazamientos por el litoral central busca preservar el acceso a las zonas afectadas, una medida que refleja la prioridad de mantener operativos los corredores humanitarios.
Más allá de las cifras iniciales, la réplica subraya la vulnerabilidad estructural de la región y la necesidad de reforzar protocolos de alerta temprana. La ausencia de nuevos daños reportados indica una respuesta institucional coordinada, aunque el riesgo de réplicas adicionales sigue presente mientras continúan las labores bajo los escombros.
