Rubén Rocha Moya anunció el 21 de agosto su regreso al gobierno de Sinaloa tras casi cuatro meses de licencia, pese a que Estados Unidos había pedido a México detenerlo con fines de extradición por su presunta relación con el Cártel de Sinaloa. La decisión obligó a una reunión de emergencia del Gabinete de Seguridad en Palacio Nacional.

El retorno del gobernador ocurrió mientras Claudia Sheinbaum se reportó enferma y no acudió a su conferencia matutina. Según el texto, el caso puso presión sobre la relación con Washington y sobre Morena, partido que respaldó previamente a Andrés Manuel López Beltrán después de que Estados Unidos le revocara la visa.
La tensión surgió en medio de una cooperación de seguridad más estrecha entre México y Estados Unidos. Omar García Harfuch y el director de la DEA, Terry Cole, destacaron su relación durante una conferencia en Buenos Aires; además, la Marina y la CIA habrían colaborado en el retorno desde Argentina del contraalmirante Fernando Farías Laguna, acusado por la FGR de encabezar un fraude de huachicol fiscal.
También se firmó una declaración de intención para que la Sedena acceda al mercado digital del Ejército estadounidense y compre sistemas de drones y antidrones. El acuerdo fue suscrito por el general Héctor Ávila Alcocer y el secretario del Ejército de Estados Unidos, Daniel Patrick Driscoll.
