Los anuncios de inversión china vinculados al nearshoring en México sumaron apenas 196 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, una caída de 78.9% frente a los 929 millones reportados en el mismo periodo de 2025. El descenso coincide con el aumento de la presión del gobierno de Donald Trump sobre México para limitar sus vínculos comerciales con China y evitar que el país sea usado como vía de entrada de productos chinos al mercado estadounidense.

El dato, incluido en el estudio más reciente de Nearshoring de RCPH Servicios, sitúa a la inversión anunciada de origen chino en su nivel más bajo de los últimos cuatro años. La comparación con 2024 marca la dimensión del ajuste: entre enero y junio de ese año se anunciaron proyectos por 2.4 mil millones de dólares, el monto más alto del periodo analizado. Incluso en el primer semestre de 2023, los anuncios alcanzaron 853 millones de dólares, una cifra muy superior a la observada en 2026.
La presión de Estados Unidos y la revisión del T-MEC
Para Luis Felipe Alcántara, director de Políticas Públicas de RCPH, la disminución está relacionada en gran medida con la presión estadounidense sobre México. El especialista señaló que Washington busca limitar el comercio mexicano con China en el contexto de la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Su declaración atribuye la baja a un entorno bilateral más restrictivo, no a una explicación autónoma sobre las decisiones de cada empresa.
La preocupación estadounidense se centra en que compañías chinas puedan utilizar territorio mexicano como plataforma de exportación y beneficiarse de las condiciones comerciales del T-MEC para llegar a Estados Unidos. Pedro Casas, vicepresidente de la American Chamber of Commerce of Mexico, explicó que el objetivo de los vecinos del norte es reforzar candados y supervisiones para reducir al máximo la triangulación de mercancías chinas a través de México.
Una oportunidad bajo nuevas condiciones
El retroceso ocurre mientras el nearshoring sigue siendo presentado como una oportunidad para atraer capital, ampliar la actividad industrial y generar empleos en México. La división de Servicios Corporativos Globales de Newmark define este modelo como el traslado de operaciones a ubicaciones más cercanas y rentables, con ventajas como menores costos, procesos logísticos más simples, tiempos de entrega más cortos y mayor capacidad de respuesta ante interrupciones en las cadenas de suministro.
El Instituto Mexicano para la Competitividad también ha señalado que la relocalización puede ayudar a incrementar la atracción de inversiones enfocadas en la industria. Sin embargo, las cifras de RCPH muestran que esa oportunidad no se distribuye de forma uniforme entre los países de origen: mientras México busca captar proyectos por su cercanía con Estados Unidos, las inversiones anunciadas desde China han disminuido de manera marcada desde el máximo registrado en 2024.
La prioridad comercial de México
El gobierno mexicano ha colocado al T-MEC como su prioridad comercial. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, descartó un tratado comercial con China. La revisión formal del acuerdo norteamericano comenzó el 1 de julio, y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, informó entonces que su país no aceptaría renovar el tratado en sus términos actuales al considerar que persisten diversas deficiencias. La relación de México con China quedó así incorporada a una discusión central para la continuidad y las condiciones futuras del acuerdo regional.
