Los reyes Carlos XVI Gustavo y Silvia de Suecia conmemoraron el pasado 13 de junio sus bodas de oro con una ceremonia religiosa y un concierto en la Ópera Real de Estocolmo. La fecha coincide exactamente con el enlace celebrado el 19 de junio de 1976, que contó entonces con la presencia de varias casas reales europeas y que ahora se repitió en menor escala.

Un encuentro que marcó la monarquía
El rey recordó en su momento que sintió “amor a primera vista” por Silvia Sommerlath, entonces intérprete en los Juegos Olímpicos de Múnich. Esa declaración espontánea sigue siendo uno de los pocos comentarios personales que ha ofrecido sobre su vida privada en cinco décadas de reinado.
La luna de miel consistió en un safari de dos semanas por África, un detalle que contrasta con la discreción habitual de la pareja real sueca. El aniversario de este año se celebró sin grandes fastos, reflejando la tendencia actual de las monarquías europeas a limitar el gasto público en actos simbólicos.
La continuidad de la pareja real sueca durante medio siglo ofrece un caso poco frecuente de estabilidad institucional en un contexto donde varias casas europeas han atravesado crisis matrimoniales o abdicaciones anticipadas.
