Rancagua II registra este 31 de agosto de 2026 una calidad del aire calificada como buena. La concentración de material particulado fino PM2.5 alcanza los 9 μg/m3 y la de PM10 llega a 17 μg/m3, valores situados bajo los umbrales establecidos y favorables para la salud de la población.

El reporte sitúa a la estación en el tramo más favorable del Índice de Calidad del Aire referido a Partículas, ICAP. Según esta escala, la categoría buena corresponde a valores entre 0 y 99; luego siguen regular, alerta, preemergencia y emergencia. El indicador se utiliza para evaluar la presencia de partículas respirables MP10 y las condiciones que pueden derivar en episodios ambientales.
La condición actual permite desarrollar las actividades habituales sin medidas sanitarias adicionales asociadas a una alerta por contaminación. No obstante, el llamado es a mantener el monitoreo de los registros para conservar niveles bajos de partículas en suspensión.
El contexto nacional muestra avances desiguales. Un análisis publicado en 2025 en la revista Atmosphere, elaborado por la Universidad de Chile, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo, reportó una mejora notoria de la calidad del aire en Chile durante las últimas dos décadas, junto con brechas persistentes entre regiones.
En el sur del país, el estudio identificó el uso intensivo de leña húmeda como la principal fuente de contaminación atmosférica. Kevin Basoa, del CR2, señaló que la regulación de este combustible aún no se aplica plenamente en la región y que su arraigo en distintas comunidades dificulta el avance. A ello se suman condiciones geográficas y de estabilidad atmosférica vinculadas al Pacífico, que limitan la dispersión de contaminantes.
En el norte y centro de Chile, las denominadas zonas de sacrificio mantienen un problema distinto: aunque los valores generales de dióxido de azufre han disminuido, continúan registrándose episodios agudos de contaminación en localidades como Coronel y Talcahuano. Las partículas MP10 pueden originarse en fuentes móviles y estacionarias, procesos industriales, combustión no controlada y actividades como fundición, pinturas, cerámica y generación de energía.
Entre las recomendaciones generales para jornadas de preemergencia o emergencia figuran proteger con mascarilla a adultos mayores, niños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas; preferir el transporte público o compartir automóvil; no quemar hojas ni basura; y mantener los calefactores en condiciones adecuadas. Para su uso, se aconseja emplear leña seca con menos de 25% de humedad, encender con papel y astillas secas, mantener abierto el tiraje tras iniciar o recargar el fuego y evitar la acumulación de creosota y hollín.
