Las inundaciones repentinas del río Bhote Koshi dejaron al menos 332 muertos, entre ellos 14 niños, y cientos de desaparecidos en Nepal, según la estimación de UNICEF al 27 de agosto. El desbordamiento golpeó el día anterior sobre todo a los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading; más de 17 mil niños requieren ayuda humanitaria urgente.

Carreteras y puentes colapsaron, varias comunidades quedaron incomunicadas y hubo daños en viviendas, escuelas, centros médicos y redes de agua, energía y telecomunicaciones. El gobierno mantiene las operaciones de búsqueda, rescate y asistencia mientras evalúa la dimensión del desastre.
El episodio coincide con una temporada marcada por eventos extremos. Estados Unidos suma más de 51 mil incendios forestales y 3.2 millones de hectáreas quemadas en 2026; Canadá supera 4.43 millones y la Unión Europea registra 632 mil hectáreas, más del doble de su promedio de 20 años para esta fecha.
La Organización Meteorológica Mundial prevé que un fuerte episodio de El Niño influya en los patrones climáticos globales entre agosto y octubre, con anomalías cercanas a 2.9 grados Celsius en zonas del Pacífico ecuatorial. El fenómeno actúa sobre un planeta más cálido, con suelos y vegetación expuestos a calor persistente y falta de humedad.
