En la edición del 25 de junio de Masterchef México, la participante Flor enfrentó la ira de los jueces al presentar un plato cuya salsa había pedido prestada a otra competidora para cumplir con el tiempo. Los chefs consideraron que esta acción violó las reglas de autoría individual, lo que derivó en la entrega inmediata del mandil negro.

Reacción de los jueces y consecuencias
El chef Herrera señaló de inmediato que “no podemos probar un plato que se supone que el trabajo era tuyo”. El chef Poncho Cadena expresó una decepción profunda, calificando el hecho como “falta de respeto” hacia los compañeros, los profesores y la competencia misma. Ambos chefs coincidieron en sancionar solo a Flor, sin extender la medida a Camila, quien facilitó el ingrediente.
Respuesta del público y consistencia del formato
En redes sociales, numerosos espectadores cuestionaron la aplicación desigual de las normas. Comentarios reiterados exigen también el mandil negro para Camila, argumentando que la ayuda prestada convierte a ambas en responsables. Esta reacción revela una tensión recurrente en realities de cocina: la estricta defensa de la originalidad choca con la percepción de que la sanción debe ser simétrica cuando existe colaboración.
El incidente expone un desafío estructural del programa. Al priorizar la sanción individual sin abordar la corresponsabilidad, la producción corre el riesgo de erosionar la credibilidad del formato ante una audiencia que exige coherencia en la aplicación de reglas. Hasta el momento, el equipo de Masterchef México no ha emitido declaración oficial sobre el reclamo de equidad.
