El peso mexicano abrió la semana con una apreciación del 0,17 %, cotizando en 17,4710 unidades por dólar. Este movimiento responde principalmente al retroceso global del billete verde y a la reducción de tensiones entre Estados Unidos e Irán.
Regreso a la vía diplomática
Según reportes recientes, ambos países acordaron poner fin a las hostilidades recientes en el Golfo y reanudar conversaciones sobre el estrecho de Ormuz. La medida alivia la presión sobre los precios energéticos, ya que esa ruta marítima es clave para el suministro mundial de petróleo. Los mercados interpretan este paso como una señal de menor riesgo geopolítico en el corto plazo.

Datos laborales y expectativas de la Fed
La atención ahora se centra en la nómina no agrícola de junio en Estados Unidos. Estas cifras servirán de termómetro para la Reserva Federal, cuyo foco principal sigue siendo el control de la inflación. Aunque el mercado descuenta posibles alzas de tasas este año, la desescalada energética reduce parte de la presión alcista sobre los precios.
En los bancos mexicanos, el tipo de cambio arranca con márgenes que oscilan entre 16,30 y 17,00 pesos a la compra y entre 17,78 y 18,20 pesos a la venta. La evolución de las divisas emergentes dependerá de la combinación entre la política monetaria estadounidense y la estabilidad en Oriente Medio durante las próximas semanas.
