La desaparición de Héctor Gabino Márquez Martínez, pescador de Puerto Ángel, activó una búsqueda por mar y aire en la costa de Oaxaca que combina el esfuerzo de comunidades pesqueras, autoridades y particulares. El hombre salió la mañana del lunes a bordo de la embarcación “Josmarcito” para realizar pesca artesanal y no regresó al puerto en el tiempo previsto.
Una salida habitual que rompió su rutina
De acuerdo con Héctor Gabino Márquez Reyes, padre del pescador, su hijo acostumbraba iniciar faenas alrededor de las seis de la mañana y trabajar, por lo general, a unas cinco millas de la costa. El lunes llevaba cerca de 30 litros de gasolina y se estimaba que retornaría aproximadamente cuatro horas después. La ausencia de comunicación y el retraso en su llegada elevaron la preocupación entre familiares y compañeros de oficio.

El dato sobre su ruta habitual ayuda a dimensionar la complejidad del operativo: una embarcación dedicada a la pesca artesanal parte con márgenes de autonomía limitados, pero las corrientes, el viento, una falla mecánica o la pérdida de orientación pueden ampliar rápidamente el radio de desplazamiento. Por ello, las labores no se concentran únicamente frente a Puerto Ángel, sino que se han extendido hacia zonas de mar abierto.
Dieciséis lanchas y apoyo aéreo amplían el radio de rastreo
Al menos 16 embarcaciones de Puerto Ángel, Mazunte y San Agustinillo participan en los recorridos. Algunas han navegado hasta 140 millas mar adentro, una distancia que refleja tanto la urgencia como la dificultad de localizar una lancha pequeña en una extensión marítima cambiante. A este despliegue se sumaron aeronaves del Gobierno del Estado y particulares, así como una embarcación tipo Defender de la Secretaría de Marina.
La operación cuenta con una base de coordinación que mantiene contacto por radio con las tripulaciones. También se recurre a tecnología satelital y al análisis de patrones de navegación para definir áreas prioritarias. Este componente técnico resulta relevante porque evita que los recorridos dependan exclusivamente de búsquedas visuales y permite ajustar las rutas conforme a las condiciones del mar y la información disponible.
La gasolina determina la continuidad de la búsqueda
Irving Cervantes, uno de los responsables de coordinar a los pescadores voluntarios, señaló que los recorridos seguirán mientras existan condiciones para mantener las lanchas en operación. En una búsqueda de estas características, el combustible deja de ser un insumo ordinario de trabajo y se convierte en un factor decisivo: cada milla adicional implica mayor consumo, más tiempo de navegación y una necesidad creciente de relevar tripulaciones.
Familiares y pescadores han solicitado a la ciudadanía víveres y, principalmente, gasolina. La petición evidencia que el operativo se sostiene en buena medida mediante una red comunitaria. La solidaridad regional permite movilizar embarcaciones con rapidez, pero también expone el costo que asumen trabajadores del mar que interrumpen sus propias actividades productivas para participar en el rastreo.
Una carrera contra el tiempo y el desgaste operativo
Las primeras horas y días de una desaparición en el mar suelen ser determinantes, no sólo por las posibilidades de localización, sino por la capacidad de sostener una cobertura amplia sin duplicar rutas ni poner en riesgo a quienes buscan. La presencia de la Marina y el uso de comunicaciones coordinadas aportan mayor capacidad de respuesta, mientras que el conocimiento local de pescadores sobre corrientes, zonas de navegación y cambios de clima resulta indispensable para orientar la búsqueda.
Hasta el momento no se ha informado sobre el hallazgo de “Josmarcito” ni de Héctor Gabino Márquez Martínez. En Puerto Ángel, la atención permanece centrada en el horizonte y en los reportes que llegan a la base de coordinación. El operativo continuará durante las próximas horas con la expectativa de que la combinación de rastreo marítimo, vigilancia aérea y apoyo comunitario permita localizarlo con vida.
