La riada que arrasó el miércoles comunidades del norte de Nepal ha dejado, por el momento, 477 fallecidos, mientras continúan las operaciones para localizar a centenares de personas desaparecidas. La emergencia mantiene aisladas zonas afectadas por las crecidas y ha provocado cortes de carreteras que han dejado varados a cientos de transportistas, según la cobertura de EFE difundida este viernes.

El desastre se produjo el miércoles en una franja fronteriza entre el norte nepalí y el suroeste del Tíbet, en China. La fuerza de la riada destruyó comunidades enteras a su paso y activó una búsqueda compleja en un territorio montañoso próximo a la frontera con la región autónoma china. La dimensión de los daños y la situación de los desaparecidos dificultan el trabajo de los equipos desplegados en el área.
Este viernes, la Policía de Nepal comunicó que había confirmado 469 muertes como consecuencia de la inundación. En otro balance difundido desde Katmandú, la cifra provisional de fallecidos ascendía a 477. La información disponible no precisa el motivo de la diferencia entre ambos recuentos, aunque ambos reflejan que el número de víctimas seguía actualizándose durante las labores de emergencia.
La riada también alteró el transporte por carretera tras las crecidas de los ríos. Cientos de transportistas permanecían bloqueados por los cortes en las vías, una consecuencia que se suma a la búsqueda de desaparecidos y a la atención de las localidades devastadas. En el lado chino de la frontera, un equipo de 30 rescatistas se desplazó el viernes hacia las zonas más afectadas del suroeste del Tíbet para participar en la respuesta al desastre.
