México descendió siete posiciones en el Ranking Mundial de Competitividad 2026 del Institute for Management Development (IMD), al pasar del sitio 55 al 62 entre 70 economías. El retroceso ocurre mientras el Gobierno federal mantiene como primera meta del Plan México colocar al país entre las 10 economías más grandes del mundo hacia 2030, un objetivo distinto al indicador del IMD, aunque ligado a condiciones que pueden influir en la inversión y la productividad.
La clasificación, publicada en junio, evalúa la capacidad de los países para sostener condiciones favorables para su desempeño económico y para la operación de las empresas. El estudio combina estadísticas con encuestas a ejecutivos y analiza cuatro áreas: desempeño económico, eficiencia gubernamental, eficiencia empresarial e infraestructura.

En su reporte global, el IMD señaló que la fortaleza y credibilidad de las instituciones tienen un peso creciente para que las economías respondan a un entorno internacional marcado por mayor fragmentación e incertidumbre. La posición de México lo coloca cerca de la parte baja de la tabla y representa un deterioro frente al resultado obtenido en 2025.
La baja no implica por sí sola que México no pueda cumplir la meta del Plan México. El programa oficial busca que el país avance por tamaño y crecimiento económico hasta ubicarse entre las mayores economías del mundo, no que ingrese a los primeros 10 lugares de la clasificación de competitividad del IMD. Sin embargo, un entorno que facilite inversiones, mejore la infraestructura, forme talento y reduzca riesgos para las empresas puede ser relevante para acelerar el crecimiento.
Entre los objetivos del plan están mantener la inversión por encima de 25% del producto interno bruto a partir de 2026 y superar 28% en 2030, generar 1.5 millones de empleos adicionales, reducir los tiempos para concretar inversiones y aumentar el contenido nacional en las cadenas productivas. La estrategia también contempla formar cada año a 150 mil profesionistas y técnicos adicionales en sectores estratégicos.
Indicadores señalan retos institucionales
El Índice de Libertad Económica 2026 de la Fundación Heritage también ubicó a México en una posición rezagada. El país obtuvo 59.8 puntos, 1.5 menos que el año anterior, y quedó en el lugar 92 de 184 economías, dentro de la categoría de “mayormente no libre”. Heritage atribuyó parte de esa evaluación a factores relacionados con aplicación de contratos, seguridad, informalidad, Estado de Derecho y protección de derechos de propiedad.
Se trata de una medición distinta y elaborada por una organización privada, por lo que no equivale al ranking del IMD ni a una evaluación oficial del Gobierno mexicano. No obstante, ambos estudios incluyen factores institucionales entre los elementos relevantes para el entorno empresarial.
La encuesta de expectativas de especialistas en economía del sector privado correspondiente a julio de 2026, publicada por Banco de México el 3 de agosto, añadió otra señal: ninguna de las respuestas consideró que la coyuntura fuera un buen momento para invertir en el país. Adriana García, especialista de México, ¿cómo vamos?, dijo a Agencia Reforma que la certeza jurídica constituye un área de oportunidad para fortalecer la confianza de quienes deciden invertir.
Álvaro Pérez, especialista del Instituto Mexicano para la Competitividad citado por la misma agencia, sostuvo que el desafío no se limita a la posición en un ranking, sino a las perspectivas de crecimiento. Alcanzar una posición más alta entre las mayores economías dependerá también de que México crezca a un ritmo suficiente frente a otros países. Los resultados de 2026 muestran el reto de elevar la inversión, la productividad y la confianza empresarial mientras el Gobierno busca cumplir la meta fijada para 2030.
