Morgan Stanley ha elevado drásticamente su pronóstico de robots humanoides en China para 2026 hasta 50.000 unidades, tras duplicar ya su estimación inicial en enero. La firma proyecta ahora 446.000 unidades anuales para 2030. Este ajuste refleja un avance real del mercado impulsado por validación comercial concreta, concentración de la cadena de suministro y respaldo estatal coordinado.
Validación comercial acelerada
Empresas como Xpeng preparan producción en masa para finales de 2026, con entregas globales previstas en 2027. Galbot ha firmado el mayor contrato público del año: 500 robots por 236 millones de yuanes. UBTech superó las 5.000 unidades vendidas en 20 días, mientras Unitree Robotics supera ya las 5.500 unidades distribuidas en 2025. Estos datos muestran que las compañías chinas han dejado atrás las demostraciones y operan a escala real.
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Los humanoides de tamaño completo pasarán del 30 % de cuota en 2026 al 70 % en 2028, según el informe. Esta transición indica que la tecnología está madurando hacia aplicaciones industriales y de servicio concretas.
Ventaja estructural frente a Occidente
En 2025, Tesla y Figure AI ensamblaron apenas 150 robots cada una, muy por debajo de la producción de Unitree. La suspensión china de exportaciones de imanes de tierras raras en abril de 2025 limitó el inventario de Optimus a solo 1.000 unidades. Esta dependencia evidencia la dificultad de replicar el ecosistema chino sin acceso directo a la cadena de suministro local.
Apoyo estatal como catalizador
El gobierno ha ordenado a diez provincias y empresas estatales probar la tecnología en fábricas y hospitales en menos de seis meses. El objetivo es cubrir el déficit de 300 millones de trabajadores próximos a jubilarse. Esta coordinación entre política industrial, datos reales y producción masiva explica por qué las revisiones de Morgan Stanley se suceden al alza en pocos meses.
