El jefe de personeros de Fuerza Popular, Luis Dayer, expresó este jueves su preocupación por la demora del Jurado Electoral Especial en resolver las actas observadas, un retraso que, según el partido, impide la proclamación oportuna de Keiko Fujimori como presidenta electa y afecta la preparación de la transición de gobierno.
Con el 99,880 % de las actas procesadas, Fujimori suma 9.209.041 votos frente a los 9.164.453 de Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, lo que representa una diferencia de apenas 44.588 sufragios. Este margen ajustado convierte el proceso de revisión de actas en un paso crítico para la legitimidad del resultado final.
Las actas pendientes y los plazos técnicos
Dayer detalló que aún permanecen 114 actas observadas por problemas de legibilidad, reconteo o ausencia de firmas. Según su explicación, la Oficina Nacional de Procesos Electorales podría resolver ese volumen de actas en aproximadamente dos minutos si contara con las resoluciones del JEE. La espera por esas decisiones judiciales electorales genera, a su juicio, un cuello de botella que retrasa todo el calendario posterior.

El personero contrastó esta situación con el caso de Colombia, donde el Consejo Nacional Electoral proclamó al presidente electo Abelardo de la Espriella pocos días después de la segunda vuelta. Fujimori ya felicitó al mandatario colombiano, un gesto que el partido interpreta como muestra de normalidad institucional que Perú aún no alcanza.
Impacto en la transición y la gobernabilidad
Más allá del conteo, Dayer advirtió que la demora impide que Fuerza Popular se concentre de inmediato en temas prioritarios como la seguridad ciudadana y el fenómeno de El Niño. El argumento central es que cada día de incertidumbre electoral representa un costo para la planificación estatal y para la confianza de los mercados y la ciudadanía.
La candidata, durante un acto en Villa María del Triunfo, reiteró que la elección ha concluido y que el siguiente paso es la conformación de un gabinete “amplio” con técnicos independientes y el respaldo de su partido. Esta declaración busca transmitir un mensaje de apertura en un contexto de marcada polarización, donde más de nueve millones de votantes respaldaron a su contendiente.
El desafío de la fragmentación política
Los resultados reflejan una sociedad dividida casi por mitades. Fujimori reconoció esta realidad y convocó a tender puentes entre sectores que mantienen reservas hacia su figura, heredera del gobierno de Alberto Fujimori entre 1990 y 2000. Su promesa de priorizar obras públicas, empleo y seguridad busca ampliar la base de apoyo más allá del núcleo partidario.
La estrategia de un gabinete técnico con participación de Fuerza Popular responde a la necesidad de equilibrar lealtad política con capacidad de gestión. Dayer señaló que la propia Fujimori cuenta con perfiles calificados y que él mismo estaría disponible si se le requiriera, aunque enfatizó que la decisión final corresponde a la candidata electa.
La diferencia de menos de 45.000 votos obliga a las autoridades electorales a extremar el rigor en cada acta observada. Cualquier percepción de lentitud injustificada puede alimentar narrativas de cuestionamiento al resultado, mientras que una resolución expedita permitiría iniciar la transición con mayor margen de tiempo antes del 28 de julio.
En términos institucionales, el proceso actual pone a prueba la capacidad del sistema electoral peruano para cerrar etapas en plazos razonables cuando la diferencia es tan estrecha. La comparación implícita con Colombia subraya que otros países de la región lograron completar sus procesos de proclamación en tiempos más cortos, lo que genera expectativas sobre la celeridad que el JEE pueda demostrar en los próximos días.
