Pescadores de Galicia han detectado menos pulpos en parte del litoral situado hacia el Cantábrico desde la reapertura de la campaña tras la veda biológica del 1 de julio de 2026. Los datos disponibles no apuntan a una desaparición generalizada de la especie, sino a descensos localizados y diferencias entre zonas que expertos vinculan, entre otros factores, con el calentamiento del mar.
José Antonio Pérez, presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Galicia y patrón mayor de Ribeira, indicó que las capturas han bajado respecto a la campaña anterior. Entre los factores citados figuran la duración de la veda y los fuertes temporales registrados durante el invierno.

La presencia de ejemplares con hueva en las rías ha añadido preocupación entre parte del sector. Este hallazgo puede ser relevante para la evolución de la población si los periodos de descanso biológico no coinciden con el momento efectivo de reproducción del pulpo.
Descensos al norte de Finisterre
Miguel Salvande, técnico de la Consejería de Mar del Gobierno de Galicia, señaló que la situación no es homogénea en toda la costa. De Finisterre hacia el norte, en dirección al Cantábrico, se han observado descensos marcados en la producción. Hacia el sur, en las Rías Bajas, la producción se mantiene dentro de los promedios habituales de una especie con variaciones naturales entre temporadas.
La temperatura del agua influye en la distribución, la disponibilidad de alimento, la profundidad a la que permanecen los ejemplares y las condiciones de su ciclo biológico. Cuando las aguas superan los rangos habituales para la especie, los pulpos pueden desplazarse a áreas más profundas o a zonas con temperaturas más adecuadas.
Por esa razón, encontrar menos pulpos en un punto concreto no permite concluir que hayan desaparecido de la región. Para determinar si existe una tendencia persistente sería necesario analizar durante periodos prolongados las capturas, la temperatura del agua, la disponibilidad de alimento y la reproducción.
El contraste de las Rías Bajas
Las Rías Bajas cuentan con un fenómeno de afloramiento costero que modifica sus condiciones. En primavera y verano, los vientos del nordeste desplazan agua superficial hacia mar abierto y permiten el ascenso de masas de agua más frías, de unos 11 a 13 grados, y ricas en nutrientes. El proceso favorece el fitoplancton y sostiene una cadena alimentaria distinta de la de otras zonas del litoral.
El Cantábrico no dispone de un sistema de afloramiento comparable. Durante el verano, la radiación solar calienta la capa superficial y, si el agua no se mezcla de forma suficiente con las capas inferiores, los nutrientes del fondo llegan con mayor dificultad a la superficie. Bajo condiciones térmicas menos favorables, el pulpo puede cambiar de comportamiento y buscar aguas más profundas u otras regiones.
Estos cambios pueden obligar a los pescadores a recorrer mayores distancias, modificar sus zonas de trabajo o adaptar sus métodos de captura. La evolución de la temperatura marina y de las poblaciones resulta especialmente relevante en comunidades donde el pulpo constituye una actividad económica tradicional.
