Las ventas de vehículos eléctricos aceleraron su crecimiento en Europa durante julio y alcanzaron el 25,7% de las matriculaciones de automóviles nuevos en 16 mercados que concentran más del 90% de las ventas de la Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio. El avance se apoyó en los elevados precios del petróleo, las subvenciones públicas y la llegada de modelos más asequibles, aunque la falta de puntos de recarga públicos mantiene abierta la duda sobre la continuidad de la demanda si bajan los costes del combustible.
Un salto impulsado por el precio del combustible
Los datos facilitados a Reuters por New Automotive y E-Mobility Europe muestran un crecimiento interanual del 13% en las matriculaciones de vehículos eléctricos durante julio. En el primer semestre del año, las ventas en la Unión Europea aumentaron un 40,5% frente al mismo periodo de 2025, superaron los 1,2 millones de unidades y representaron el 20,7% del mercado total.
El encarecimiento del combustible registrado desde el inicio de la guerra en Ucrania llevó a muchos consumidores a buscar una alternativa menos expuesta a la volatilidad de los precios. Adam Wood, director general de Renault en el Reino Unido, afirmó que los compradores están recurriendo a los vehículos eléctricos para protegerse frente a ese riesgo y sostuvo que el mercado se encuentra en un punto de inflexión hacia una adopción más generalizada.

Renault y los modelos de menor precio
La evolución de Renault en el Reino Unido ilustra el cambio en las preferencias. Hace dos años, los vehículos eléctricos suponían apenas el 10% de sus ventas en ese país; en julio representaron más del 50% de los pedidos. El Renault 5, reinterpretación eléctrica del modelo lanzado originalmente en 1972, fue el automóvil eléctrico más vendido en el Reino Unido durante el mes. La marca anuncia para finales de este año el inicio de la comercialización del Twingo eléctrico, con un precio de entrada inferior a 20.000 libras esterlinas antes de una posible subvención pública.
La reducción del coste de uso también aparece en las decisiones individuales. Charlotte Merrell, que compró un Renault Megane eléctrico, calculó que cargarlo en casa le cuesta poco más de una libra, frente a las 60 libras que pagaba para llenar el depósito de su vehículo anterior de combustión.
Francia acelera con las subvenciones
Francia registró una de las señales más claras de esta tendencia. Entre enero y julio, los vehículos eléctricos representaron el 29% de las nuevas matriculaciones. Solo en julio alcanzaron un récord del 35%, frente al 17% de un año antes, coincidiendo con la puesta en marcha del programa de “leasing social” dirigido a compradores con rentas más bajas. Marie-Laure Nivot, de AAA DATA, señaló que el programa está creando condiciones para acelerar la transición.
La oferta también se amplió con nuevos modelos de fabricantes tradicionales y marcas chinas, que han ganado presencia gracias a sus precios competitivos. OLX informó de aumentos en las consultas sobre vehículos eléctricos en Francia, Rumanía, Portugal y Polonia. En una encuesta de Carwow realizada a 1.000 usuarios en Alemania, el 62% consideró que cambiar a un vehículo eléctrico es la mejor solución a largo plazo frente a los costes persistentemente elevados del combustible.
La recarga limita el siguiente avance
El crecimiento europeo contrasta con Estados Unidos, donde la eliminación del incentivo fiscal federal redujo el apoyo a la compra. Aunque las ventas subieron un 15% en el segundo trimestre respecto al primero, cayeron más de un 20% interanual, y Cox Automotive prevé un descenso del 23% durante el año, con una cuota de mercado estimada del 6,2%.
En Europa, el principal obstáculo sigue siendo la escasez de cargadores públicos, especialmente para los millones de personas que viven en apartamentos. Ian Henry, de AutoAnalysis, advirtió que el mercado podría acercarse a un punto de saturación si una parte de los consumidores interesados no encuentra una forma práctica de recargar sus vehículos.
