Las remesas mantienen su avance en julio, aunque el ritmo sigue siendo moderado

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Las remesas enviadas a México desde el exterior alcanzaron 5 mil 571 millones de dólares en julio de 2026, un aumento anual de 3% y el sexto avance mensual consecutivo del año, de acuerdo con datos del Banco de México. El resultado confirma que estos recursos conservan un papel central en la economía cotidiana de millones de hogares, particularmente en comunidades donde el ingreso proveniente de familiares migrantes funciona como complemento permanente del trabajo local, del consumo básico y de gastos imprevistos.

Frente a junio, cuando ingresaron 5 mil 472 millones de dólares, el flujo creció 0.5%. La variación mensual parece acotada, pero adquiere relevancia al producirse en un entorno de mayor vigilancia y restricciones sobre la población migrante en Estados Unidos. La continuidad de los envíos sugiere que, aun bajo condiciones más complejas para los trabajadores mexicanos en el exterior, las redes familiares mantienen capacidad para sostener transferencias regulares hacia sus lugares de origen.

Más operaciones y envíos ligeramente mayores

El incremento de julio se explicó por dos movimientos simultáneos. Por un lado, el número de operaciones pasó de 12.9 millones en junio a 13 millones en julio. Por otro, el monto promedio enviado aumentó de 422 a 426 dólares. Esta combinación es significativa porque indica que la mejora no dependió exclusivamente de transferencias extraordinarias de alto valor, sino de una base amplia de envíos individuales que continuó activa.

La diferencia entre el valor promedio de las transferencias electrónicas y el de los recursos enviados en efectivo y especie también muestra un cambio en los canales utilizados. En este último rubro, el promedio cayó de 447 a 415 dólares. La reducción puede reflejar una mayor concentración de los flujos en mecanismos formales de envío, que suelen ser más trazables y permiten una recepción más inmediata, aunque los datos mensuales por sí solos no permiten establecer una causa definitiva.

Un sostén familiar con efectos locales

Las remesas no sustituyen una política de ingresos ni resuelven las desigualdades regionales, pero su peso es tangible en la economía de los hogares receptores. Una parte relevante se destina a alimentación, vivienda, transporte, salud y educación. Por ello, cuando los envíos se mantienen estables o crecen, el efecto se transmite rápidamente al comercio de proximidad y a los servicios locales, sobre todo en municipios con alta dependencia de la migración.

El aumento de 3% anual también debe leerse con cautela. Es una recuperación respecto de julio de 2025, cuando las remesas registraron una caída anual de 4.7%, pero está lejos de los ritmos de expansión que caracterizaron años anteriores. Más que una aceleración pronunciada, las cifras dibujan una trayectoria de resistencia: los hogares siguen recibiendo recursos crecientes, aunque con márgenes más estrechos y sujetos a la evolución del empleo, los salarios y la situación migratoria en Estados Unidos.

La presión migratoria, el principal riesgo

El desempeño de las remesas ocurre pese a las medidas restrictivas ordenadas por el gobierno estadounidense contra los envíos realizados por migrantes. El riesgo no se limita a las posibles trabas a las transferencias. Una política migratoria más severa puede afectar la estabilidad laboral, la movilidad y la capacidad de ahorro de quienes sostienen a familias en México. Si los costos de cumplimiento aumentan o si se restringe el acceso a canales financieros, los recursos podrían desplazarse hacia vías menos seguras y menos transparentes.

Por ahora, los datos de julio no muestran una contracción asociada a ese escenario. Sin embargo, la fortaleza observada no debe confundirse con inmunidad. Las remesas dependen de decisiones individuales tomadas bajo condiciones laborales y legales que pueden cambiar con rapidez. El número de operaciones será un indicador clave en los siguientes meses: una caída sostenida en ese componente revelaría un deterioro más profundo que una simple variación en el monto promedio.

El acumulado exige revisar la consistencia de la cifra

La información difundida señala que, entre enero y julio, las remesas tuvieron una expansión anual de 3.1% frente a los 35 mil 250 millones de dólares reportados para el mismo periodo de 2025. No obstante, el dato de 6 mil 349 millones de dólares atribuido al acumulado de 2026 resulta incompatible tanto con el nivel mensual de julio como con la base comparativa indicada. Por la magnitud de los flujos mensuales, el acumulado parece requerir una precisión estadística en la comunicación original.

Más allá de esa inconsistencia puntual, la lectura económica es clara: México mantiene una entrada robusta de recursos familiares desde el exterior, pero su crecimiento es moderado y enfrenta riesgos que no dependen de la demanda interna. La solidez de julio ofrece alivio para los hogares receptores; el reto será determinar si esa estabilidad puede sostenerse cuando las condiciones migratorias, regulatorias y laborales en Estados Unidos se vuelvan más exigentes.

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