La plaza del Pocito volvió a marcar este viernes el inicio de la Velá de la Fuensanta con sus campanillas de barro, las visitas al Santuario y una afluencia familiar que anticipa cinco días de celebración. El pregón del párroco Ignacio Juan Sierra Quirós formalizó la apertura de unas fiestas donde la tradición religiosa convive con la verbena, las atracciones y la convivencia vecinal.

Una identidad que se renueva
Sierra Quirós situó la devoción en el origen legendario de 1420 y definió el Santuario como “manantial de consuelos para miles de cordobeses”. Su mensaje fue más allá de la memoria: sostuvo que la fiesta permite a Córdoba recuperar una identidad basada en el encuentro, el “señorío” y la familia. Esa lectura explica la vigencia de una celebración cuyo principal activo no es un solo acto, sino la continuidad entre generaciones.
Tras el pregón, Cristina Carrasco y su grupo abrieron la programación musical, seguida por Sastipén y la Orquesta Aldebarán. La agenda incluirá la sardiná, la hueva y las mesas de colectivos vecinales, además de la XVI Ruta del Caimán de Piragüismo, prevista para sábado, domingo y martes en el Guadalquivir. La Velá extiende así su actividad desde el entorno del Santuario hasta el río, reforzando su condición de fiesta de barrio con alcance ciudadano.
