La señal de tráfico R-3, conocida popularmente como «el huevo frito», indica que la calzada por la que circula el conductor tiene prioridad de paso frente a los vehículos que llegan desde vías secundarias o accesos laterales. La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que esta preferencia se aplica en las intersecciones posteriores a la señal y que muchos conductores todavía responden de forma incorrecta cuando se la encuentran en el examen teórico o en carretera.

La R-3 tiene forma de rombo, con un centro amarillo rodeado por un borde blanco. La combinación recuerda visualmente a un huevo frito, de ahí su denominación coloquial. Según la propia DGT, sus colores y su forma «no son muy habituales» dentro de la señalización vial española, una característica que puede contribuir a que algunos conductores no identifiquen con rapidez su significado.
Al circular por una vía señalizada con la R-3, los vehículos que se aproximan desde calles, caminos o carreteras secundarias deben ceder el paso en los cruces. El conductor que ya circula por la calzada prioritaria puede continuar sin detenerse, salvo que exista una indicación distinta de un agente de tráfico, un semáforo u otra señal con una jerarquía superior.
La prioridad termina con la señal R-4
La prioridad de paso no permanece vigente durante todo el recorrido. Comienza en el punto en el que el conductor encuentra la R-3 y finaliza cuando aparece la señal R-4, que representa el mismo rombo atravesado por una banda diagonal. A partir de ese momento desaparece la preferencia asociada a la calzada y es necesario prestar especial atención a los siguientes cruces y a la señalización que los regule.
La R-3 forma parte del grupo de señales que organizan la prioridad entre vehículos. La R-1, que indica ceder el paso, es triangular; la R-2, correspondiente al stop, tiene forma octogonal; la R-5 señala la prioridad en sentido contrario y es redonda, mientras que la R-6 otorga prioridad respecto al sentido contrario y presenta forma cuadrada. El rombo se reserva para la R-3 y la R-4.
Ignorar la prioridad de la calzada puede constituir una infracción grave cuando un vehículo que accede desde una vía secundaria no cede el paso y la maniobra genera peligro para otros usuarios. En ese supuesto, la sanción prevista es de 200 euros y la pérdida de cuatro puntos del permiso de conducir.
Para interpretarla correctamente, la DGT recomienda observar el conjunto de la señal: forma, colores y código. El amarillo de la R-3 no indica un servicio médico ni una atracción turística, sino una señal relacionada con la regulación vial. También conviene localizar la R-4, porque su aparición marca el final de la prioridad.
Esta señal aparece con mayor frecuencia en carreteras convencionales, avenidas principales de zonas urbanas e intersecciones sin semáforo en las que puede producirse un conflicto entre vehículos. Por ello, puede encontrarse tanto durante los desplazamientos interurbanos como en los recorridos urbanos habituales.
