El Estadio Arthur Ashe estrenará este mes la primera fase de una renovación de US$ 800 millones que amplía la oferta más exclusiva del US Open, mientras que eliminará casi 3.000 localidades de la zona superior cuando el proyecto concluya el próximo año. La capacidad de los asientos a pie de cancha crecerá un 66%, hasta unos 5.000 lugares, y los palcos VIP también serán ampliados y renovados.

El cambio llega con una asistencia récord y con precios ya elevados en el mercado de reventa. Para la primera ronda, que comienza el 30 de agosto, las entradas alcanzaron máximos hasta un 60% superiores a los del año pasado, según TicketData. Tommy Paul, uno de los principales tenistas estadounidenses, dijo a USA Today que esperaba que los pases no fueran tan caros: este año cuestan US$ 500, frente a menos de US$ 100 en 2019.
De las entradas generales a las experiencias premium
La USTA apuesta por una demanda creciente de hospitalidad corporativa. Sus ingresos por ese concepto pasaron de US$ 42 millones en 2019 a US$ 83 millones en 2024, casi el doble, de acuerdo con sus informes financieros. En Ashe se añadieron dos niveles de suites que pueden alquilarse desde US$ 15.000 por sesión.
Las marcas patrocinadoras también están ampliando sus espacios. Emirates remodela su suite para reproducir los salones y el bar curvo de sus Airbus A380; Grey Goose prepara un ambiente inspirado en un hotel francés de alta gama; y la nueva suite de Dobel Tequila, de casi 700 pies cuadrados, será dos veces y media mayor que la anterior. Según Lander Otegui, de Proximo Spirits, ese espacio adicional ayuda a atraer a celebridades e influencers.
Una tendencia acelerada desde la pandemia
Victor Matheson, economista deportivo del College of the Holy Cross, sitúa este giro en una tendencia que comenzó a principios de los años noventa: recintos nuevos o remodelados que reemplazan gradas y entradas generales por palcos, suites y asientos premium. A su juicio, el aficionado promedio lleva tres décadas perdiendo espacio frente a compradores con mayor capacidad de gasto.
La demanda por eventos presenciales también ha impulsado el negocio de los paquetes exclusivos. On Location, que comercializa experiencias para la Copa Mundial de la FIFA, el Super Bowl y el US Open, registró US$ 666 millones de ingresos en el primer semestre de este año, un 60% más que en el mismo período anterior. Su director de operaciones, Ed Horne, afirmó que los clientes buscan una experiencia más cercana, no solo una entrada.
Matheson señaló que la pandemia intensificó en Estados Unidos el temor a perderse acontecimientos en vivo y permitió aumentos generalizados de precios. Como ejemplo de la brecha de ingresos, indicó que dos asientos a pie de cancha de los Boston Celtics podían generar tanto dinero como una sección completa de la tribuna superior del TD Garden.
