La intersexualidad está presente en alrededor del 1.7% de la población mundial, una proporción comparable a la de las personas pelirrojas, según el dato citado por la columna a partir de organismos internacionales como la ONU. El texto sostiene que el sexo biológico humano no constituye una categoría estrictamente binaria, sino que reúne rasgos físicos, hormonales y genéticos diversos.

La publicación distingue entre la reproducción humana, que requiere dos gametos distintos, óvulo y espermatozoide, y el desarrollo corporal. En este último ámbito, señala, pueden presentarse diferencias del desarrollo sexual, también denominadas intersexualidad.
El artículo enumera cuatro clasificaciones biológicas: sexo cromosómico, gonadal, hormonal y genital o fenotípico. Advierte que estas categorías no deben confundirse con la orientación sexual ni con la identidad de género, entendida como la vivencia interna y personal del género, que puede coincidir o no con el sexo asignado al nacer.
Entre las identidades mencionadas figuran cisgénero, transgénero, no binaria, agénero, bigénero, trigénero y pangénero. La transexualidad es descrita como la decisión de algunas personas de recurrir a intervenciones hormonales o quirúrgicas para adecuar su cuerpo a su identidad de género.
La columna añade que la atención médica de las diferencias del desarrollo sexual debe integrar evaluación clínica, estudios genéticos y análisis endocrinos, con el objetivo de proteger la salud del bebé y establecer la causa específica de la intersexualidad.
