La erupción del Anak Krakatoa obligó este domingo al cierre temporal del aeropuerto internacional Soekarno-Hatta de Yakarta, el principal nodo aéreo de Indonesia y uno de los más relevantes del Sudeste Asiático. La medida, activada desde la 1:30 hora local, responde a la dispersión de ceniza volcánica sobre varias provincias, incluida la capital, un riesgo directo para las operaciones de aeronaves.
El cierre ya ha afectado a 209 movimientos de vuelo y a 22.798 pasajeros, según la Dirección General de Aviación Civil. Fueron cancelados 16 vuelos internacionales y cuatro domésticos, mientras las aerolíneas reajustan conexiones con Singapur, Hong Kong, Sídney, Seúl, Doha, Ámsterdam y Kuala Lumpur. También sufren alteraciones las rutas hacia Bali, Lampung y Surabaya.

Riesgo aéreo, sin alerta de tsunami
La actividad eruptiva comenzó el viernes por la noche y cesó el domingo, de acuerdo con la Agencia Geológica de Indonesia. Las autoridades descartaron esta vez un riesgo de tsunami: las evaluaciones indican que el crecimiento del volcán desde 2018 ha sido limitado y que no existen señales de un colapso estructural capaz de generar una ola destructiva.
La distinción es relevante por el historial del Anak Krakatoa. En diciembre de 2018, el derrumbe parcial de su cono tras una erupción provocó un tsunami en las costas de Java y Sumatra, con 425 muertos, 25 desaparecidos y cerca de 14.000 heridos. Ahora, el impacto inmediato no se concentra en las costas, sino en la aviación: la ceniza puede dañar motores, reducir la visibilidad y comprometer sistemas de navegación, por lo que el cierre preventivo es una decisión de seguridad y no una mera interrupción logística.
El episodio confirma además la vulnerabilidad operativa de Indonesia, un archipiélago asentado en el Anillo de Fuego del Pacífico. Aunque no hay amenaza de tsunami, la reapertura del aeropuerto dependerá de la evolución de la nube de ceniza, cuya trayectoria puede prolongar las cancelaciones y afectar cadenas de conexión regionales mucho más allá de Yakarta.
