Barcelona, 29 jun (EFE). La portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, ha rechazado este lunes ofrecer nombres concretos para sustituir al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el marco de la propuesta que su partido ha denominado “vía Starmer”. Según Nogueras, lo relevante no es la identidad del sucesor, sino su capacidad para cumplir los compromisos pendientes con Cataluña.
La declaración llega en un momento de creciente tensión entre el Ejecutivo y los independentistas catalanes, tras varios meses de acusaciones mutuas por incumplimientos en la aplicación de acuerdos alcanzados durante la legislatura. Junts sostiene que los casos de corrupción que afectan al PSOE y la falta de avances en transferencias y amnistía justifican un cambio en la Moncloa.

El contexto de la “vía Starmer”
La iniciativa bautizada por Junts como “vía Starmer” plantea que Sánchez se aparte voluntariamente para permitir que el Congreso invista a otro presidente del Gobierno. El nombre alude al líder laborista británico Keir Starmer, quien asumió el poder tras una transición ordenada dentro de su partido. Nogueras ha insistido en que esta fórmula busca resolver la inestabilidad actual sin romper necesariamente la legislatura.
La propuesta se produce mientras el Gobierno inicia los trámites presupuestarios con la presentación del cuadro macroeconómico en el Consejo de Ministros. Sin embargo, Junts ha reiterado que no apoyará las cuentas de este ejercicio mientras Cataluña no reciba los fondos comprometidos de ejercicios anteriores. Nogueras calificó de “ciencia ficción” la posibilidad de que el Ejecutivo logre sacar adelante los presupuestos en las condiciones actuales.
Posición de Junts y distancia con el PP
La portavoz de Junts en Madrid ha negado cualquier contacto con el Partido Popular y ha recordado que, durante la presente legislatura, el PSOE ha coincidido más veces con los populares que con los independentistas catalanes en votaciones clave. Esta aclaración busca desmentir especulaciones sobre una posible aproximación entre Junts y la oposición de derechas.
Según Nogueras, el sucesor de Sánchez debe ser “alguien que cumpla” los acuerdos firmados. Junts no ha manifestado preferencia por ningún nombre concreto dentro del PSOE, lo que refleja su estrategia de mantener la presión sobre el cumplimiento de las exigencias catalanas más que sobre la identidad del nuevo presidente.
Repercusiones para la estabilidad parlamentaria
La negativa de Junts a proponer nombres añade incertidumbre al futuro inmediato del Gobierno. Aunque la formación de Carles Puigdemont sigue siendo necesaria para la mayoría parlamentaria, su postura actual dificulta cualquier negociación presupuestaria o legislativa a corto plazo. El “runrún” interno que Nogueras percibe dentro del PSOE refleja las crecientes dudas sobre la viabilidad de mantener a Sánchez al frente del Ejecutivo.
Al mismo tiempo, el homenaje a Jordi Pujol celebrado este fin de semana en Planoles (Girona) ha servido para recordar las raíces históricas del catalanismo político. Nogueras ha descrito al expresidente de la Generalitat como un “referente” en la reconstrucción de las estructuras institucionales catalanas tras el franquismo, un mensaje que refuerza la identidad de Junts ante su electorado.
Perspectivas a medio plazo
El escenario que dibuja Junts apunta a una legislatura marcada por la interinidad y la negociación constante. Mientras persista la percepción de incumplimientos en materia de Cataluña, la estabilidad del Gobierno seguirá dependiendo de acuerdos puntuales y de la capacidad del PSOE para recomponer puentes con sus socios. La ausencia de nombres concretos por parte de Junts deja abierta la puerta a múltiples interpretaciones, pero también evidencia que el partido prioriza resultados tangibles sobre gestos simbólicos.
En este contexto, cualquier cambio en la presidencia del Gobierno dependerá tanto de la voluntad interna del PSOE como de la disposición de Junts a aceptar un candidato que garantice el cumplimiento de los compromisos adquiridos. La legislatura, por tanto, continúa sujeta a una ecuación compleja en la que la aritmética parlamentaria y las exigencias territoriales siguen condicionando cada movimiento político.
