Los Mets enviaron al relevista dominicano Jefry Yan a Triple-A Syracuse después de un tramo irregular que le impidió consolidarse en el bullpen. La decisión frena temporalmente la presencia en Grandes Ligas de uno de los jugadores más llamativos del equipo por sus celebraciones acrobáticas tras los ponches, pero responde principalmente a problemas de control y consistencia.
El espectáculo no compensó la irregularidad
Yan participó en 13 juegos y lanzó 12.2 entradas, con efectividad de 5.68, WHIP de 1.82 y 17 ponches. Sin embargo, también concedió 11 bases por bolas, permitió 12 imparables y cargó con ocho carreras limpias. La combinación explica el movimiento: su capacidad para dominar con la recta sigue siendo evidente, pero el tráfico constante en las bases redujo su margen de error y su utilidad en situaciones de presión.

El descenso no representa el final de su oportunidad en Nueva York. Yan deberá utilizar su regreso a Syracuse para reconstruir su comando, atacar la zona con mayor frecuencia y convertir sus ponches en outs más eficientes. La organización parece apostar por corregir primero los fundamentos antes de devolverle un papel visible en el relevo.
La trayectoria del zurdo da contexto a la decisión. Tras superar una cirugía Tommy John y distintos obstáculos dentro del beisbol profesional, logró regresar al sistema de Grandes Ligas y ganar notoriedad rápidamente. Esa historia, junto con su personalidad en el montículo, le ha dado respaldo entre los aficionados, aunque el atractivo mediático no puede sustituir la producción sostenida.
Myers ocupa su lugar
Para reforzar el bullpen, los Mets llamaron a Tobias Myers desde Syracuse. El movimiento tuvo efecto inmediato: Myers obtuvo su primera victoria con Nueva York en el triunfo por 4-2 sobre los San Francisco Giants. Mientras tanto, Yan tendrá que demostrar en las menores que su potente brazo puede estar acompañado por un control más confiable. El camino de regreso dependerá menos de sus piruetas que de reducir los boletos y sostener resultados.
