Irán incautó un buque granelero en las aguas del golfo Pérsico después de que vertiera al mar una mezcla de residuos procedentes de su sala de máquinas. La embarcación, cargada con azúcar, permanece retenida tras el incidente ocurrido en la zona portuaria de Bandar Abbas, en la provincia iraní de Hormozgan.

Un fallo técnico originó el derrame
Esmail Makizadeh, subdirector de asuntos marítimos de la Administración de Puertos de Hormozgan, declaró a la agencia IRNA que el vertido se produjo por un fallo técnico en la sala de máquinas. Según su explicación, el barco descargó directamente al mar una mezcla de aceite quemado, aguas de sentina y lodos industriales.
Tras conocerse el derrame, equipos técnicos y de limpieza fueron enviados al lugar. Las corrientes dispersaron la contaminación en manchas pequeñas, pero las autoridades indicaron que estas pudieron ser contenidas y retiradas.
El expediente pasa a la justicia
Además de la retención del granelero, el caso fue remitido a las autoridades judiciales. La información difundida no precisa la identidad del buque ni las posibles medidas judiciales o administrativas que podrían adoptarse posteriormente.
