La pobreza laboral en México aumentó durante el segundo trimestre de 2026 y alcanzó al 31.9% de la población, de acuerdo con las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El indicador subió 1.2 puntos porcentuales frente al primer trimestre, cuando se ubicó en 30.7%, su nivel más bajo desde que comenzó esta medición en 2005.
El repunte interrumpió una racha de tres trimestres consecutivos a la baja. Aun con el incremento registrado entre abril y junio, la proporción de personas cuyo ingreso laboral no es suficiente para adquirir la canasta alimentaria básica permaneció por debajo del 35.1% observado en el mismo periodo de 2025.
El deterioro fue mayor en las ciudades
La pobreza laboral aumentó tanto en las zonas urbanas como en las rurales. En el campo afectó al 44.7% de la población, mientras que en las ciudades alcanzó al 28.3%. Aunque la tasa rural continuó siendo la más elevada, el deterioro trimestral fue más pronunciado en los centros urbanos.
Entre abril y junio, el ingreso laboral real per cápita en las áreas rurales creció 1.7%. En contraste, en las zonas urbanas retrocedió 0.3%, una variación que redujo la capacidad de compra de los hogares urbanos durante el periodo analizado.

La desigualdad por género también se mantuvo en el indicador. En las 32 entidades federativas del país hubo más mujeres que hombres en situación de pobreza laboral, según los datos difundidos por el Inegi.
El ingreso laboral promedio llegó a 3,655.63 pesos
El ingreso laboral real per cápita a nivel nacional se situó en 3,655.63 pesos durante el segundo trimestre de 2026. Frente al trimestre inmediato anterior, el monto registró un aumento marginal de 0.1%, insuficiente para evitar el avance general de la pobreza laboral.
El indicador mide el poder adquisitivo del ingreso obtenido por cada persona a través de su trabajo. No considera otras fuentes de recursos, como transferencias gubernamentales o remesas, por lo que refleja específicamente la capacidad del ingreso laboral para cubrir el costo de la canasta alimentaria básica.
Con esta medición, los hogares pueden encontrarse integrados a la actividad económica y, al mismo tiempo, tener dificultades para adquirir los alimentos esenciales. El resultado correspondiente al segundo trimestre muestra que contar con un empleo no garantizó cubrir los requerimientos nutricionales básicos de todos los integrantes de una familia.
