La fiscalización del gasto federalizado debe consolidarse como una herramienta permanente de gestión pública para fortalecer las capacidades de estados y municipios, en especial los de menor desarrollo administrativo, sostuvo el autor durante una conferencia sobre federalismo fiscal. El planteamiento subraya que la supervisión de recursos debe combinar exigencia en la rendición de cuentas con capacitación, asesoría técnica y controles internos.

En el encuentro, se destacó que una parte relevante de la operación gubernamental en México depende de recursos federales distribuidos mediante participaciones, aportaciones, convenios, subsidios y otros mecanismos de coordinación financiera. México es uno de los pocos países federales de América Latina y, después de Brasil, figura entre los de mayor relevancia regional bajo ese modelo.
El análisis tomó como referencia el caso de Oaxaca, cuya orografía, condiciones de rezago y división en 570 municipios plantean retos particulares. La mayoría de sus ayuntamientos se rige por Sistemas Normativos Internos, también conocidos como usos y costumbres. En ese esquema, los presidentes municipales o responsables locales suelen permanecer menos tiempo en el cargo y, por lo general, no reciben salario, sino apoyo de sus comunidades.
Capacitación y control según las capacidades locales
Ante esa diversidad, se planteó que los sistemas de fiscalización deben distinguir entre la capacidad administrativa de un municipio grande y la de uno pequeño, sin reducir las obligaciones de transparencia. El fortalecimiento municipal, se señaló, no consiste únicamente en transferir más recursos, sino en acompañar a las autoridades con formación y mecanismos que permitan ejercer el gasto de manera eficiente.
El autor recordó experiencias de capacitación realizadas en localidades oaxaqueñas para presidentes municipales, regidores y administradores. Esas actividades buscaban incorporar a la ciudadanía en el seguimiento de los recursos públicos. En comunidades modestas del sureste, añadió, la formación de autoridades municipales y regidores favorece un manejo más consciente de los fondos recibidos.
También reconoció la labor de Gustavo Esteva como promotor del tema y recordó el respaldo que el Instituto para el Desarrollo Técnico de las Haciendas Públicas, entonces encabezado por Antonio Zarzosa Escobedo, brindó para modernizar las finanzas locales y apoyar a ayuntamientos con mayores carencias. Finalmente, propuso reconsiderar el fortalecimiento de las organizaciones de presidentes municipales, particularmente en las entidades con menor nivel de desarrollo.
