La Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) considera adecuada la vacunación de los migrantes llegados a Ceuta, pero reclama que la respuesta sanitaria incluya también una valoración de su estado clínico y la mejora de las condiciones higiénicas. Su portavoz, la microbióloga del Hospital de A Coruña María del Mar Tomás, ha advertido de que las vacunas pueden tardar varias semanas en hacer efecto y, en algunos casos, requieren varias dosis.
La especialista sostiene que, cuando existen dudas sobre el historial de vacunación, debe administrarse al menos una dosis. Sin embargo, ha precisado que la inmunización no puede ser la única medida: el hacinamiento y unas condiciones higiénicas deficientes pueden favorecer brotes de enfermedades como la sarna, mientras que la sospecha de un caso individual de tuberculosis debería activar un estudio epidemiológico.
Ceuta recibirá 25.000 dosis prioritarias
El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han acordado enviar a Ceuta hasta 15.000 dosis de la triple vírica, que protege frente al sarampión, la rubéola y la parotiditis, además de otras 10.000 vacunas contra la difteria, el tétanos, la varicela y la polio. El suministro se realizará mediante el mecanismo de solidaridad y responde a las vacunas consideradas prioritarias en la estrategia aprobada en junio para las personas migrantes y refugiadas llegadas por vía irregular.
Esa estrategia recomienda administrar al menos una dosis a adultos y adolescentes. Si la estancia se prolonga, plantea aplicar el mismo calendario de vacunación que sigue la población española. En el caso de enfermedades graves como la polio, Tomás ha señalado que podría intentarse generar inmunidad de grupo con una sola dosis, aunque ha recordado que la respuesta inmunitaria no es inmediata para todas las enfermedades.

Los casos detectados y el alcance de los brotes
Según los datos difundidos por la ministra de Sanidad, Mónica García, en Ceuta hay tres casos de tuberculosis. Uno ya estaba en tratamiento; otro corresponde a una tuberculosis cerebral, que no es contagiosa; y el tercero afecta a una persona que ya se encontraba en la ciudad antes de la entrada masiva y había iniciado tratamiento.
También se han detectado tres sospechas de varicela. Una, vinculada a la operación Paso del Estrecho, fue descartada. Las otras dos corresponden a personas ingresadas y están pendientes de confirmación diagnóstica, pero Sanidad ha indicado que no guardan relación con la población migrante a la que se refiere la actual situación.
El servicio de Medicina Preventiva del Hospital de Ceuta estudió además 55 casos de gastroenteritis dentro de un brote que ya está controlado y no ha generado nuevos casos. La investigación los relacionó con el consumo de agua no apta. En cuanto a la sarna, la ministra recordó que un estudio del Instituto de Salud Carlos III registró 11.301 diagnósticos confirmados en España entre 2021 y 2023, en un contexto de aumento de casos también en Europa.
Aislamiento ante sospechas, no confinamiento general
Tomás ha rechazado que estos datos justifiquen confinar a toda la población migrante, como ha planteado el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. La portavoz de la Seimc ha diferenciado esa medida del aislamiento individual de quienes presenten sospechas clínicas. Según ha explicado, las enfermedades mencionadas cuentan con medidas preventivas, diagnóstico rápido y tratamiento, a diferencia de las circunstancias excepcionales de la pandemia de covid-19, cuando se trataba de un patógeno nuevo sin vacuna ni tratamiento disponible.
La experta también ha pedido tranquilidad a la población de Ceuta y ha subrayado que las personas migrantes son las susceptibles de sufrir estos brotes. Al mismo tiempo, ha identificado como especialmente expuestos a los profesionales que las atienden, incluidos sanitarios y cuerpos de seguridad. En zonas con hacinamiento o sospechas de casos clínicos, ha recomendado medidas adicionales de precaución, como el uso de mascarilla y guantes.
