Estados Unidos se dispone a ampliar las sanciones secundarias contra empresas y países que mantengan vínculos económicos con Irán, en una operación que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, describió como la mayor ofensiva financiera de la historia. El anuncio está previsto para el lunes a las 13:00 horas, 17:00 GMT, y busca presionar a terceros países mediante la amenaza de excluir del sistema financiero basado en el dólar a las entidades que continúen haciendo negocios con Teherán.
Una presión dirigida a toda la cadena comercial
La nueva fase de las medidas podría alcanzar a transportistas de petróleo, compradores, casas de cambio y compañías que facilitan los pagos de las importaciones iraníes. El sector de la aviación también podría quedar incluido. La estrategia amplía el alcance de las sanciones más allá de las entidades iraníes y coloca bajo presión a los intermediarios extranjeros que permiten la venta de crudo, el movimiento de fondos o la adquisición de bienes.

Washington ya ha aplicado sanciones secundarias contra empresas pequeñas con sede en China y Hong Kong, a las que acusa de gestionar miles de millones de dólares procedentes del petróleo iraní y de contribuir a financiar compras de armas. Además, el Tesoro advirtió a dos bancos chinos de mayor tamaño que evitaran administrar fondos vinculados con Irán. El bloqueo estadounidense a los puertos iraníes, renovado a mediados de julio, también redujo los flujos de crudo iraní hacia China.
China, el principal frente diplomático
China representa el dilema más delicado para la aplicación de la campaña. El país asiático ha sido durante varios años el mayor comprador de petróleo iraní, y Bessent había pedido públicamente su cooperación. Sin embargo, Washington también contempla las posibles represalias de Pekín, especialmente por las conversaciones previstas para el próximo mes entre el presidente Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping.
Las restricciones a las exportaciones chinas de minerales críticos añadirían sensibilidad a cualquier nuevo paquete de medidas. El Ministerio de Asuntos Exteriores de China declaró que las sanciones y las tácticas de presión no contribuyen a resolver los problemas y afirmó que Pekín tomaría las medidas necesarias para proteger sus intereses. La respuesta deja abierta la posibilidad de que la presión financiera contra Irán se cruce con otros asuntos de la relación entre las dos mayores economías del mundo.
La respuesta de Irán y el canal de Pakistán
Irán restó importancia a las amenazas estadounidenses y advirtió que bloquearía todas las exportaciones de petróleo desde el Golfo si continuaba la “guerra económica”. Teherán también emitió una nueva advertencia a los buques que atraviesen el estrecho de Ormuz sin su permiso. En el aviso enumeró 45 embarcaciones que, según afirmó, habían infringido sus normas, y amenazó con tomar represalias contra cualquier transferencia de carga entre barcos relacionados con ellas.
En paralelo, el jefe del ejército de Pakistán, Asim Munir, llegó a Irán para mantener conversaciones destinadas, según Islamabad, a promover la paz y la estabilidad regionales. Fuentes paquistaníes indicaron que Munir podría reunirse con personas cercanas al líder supremo iraní y señalaron que Trump lo llamó la semana anterior. De acuerdo con una de esas fuentes, la principal petición estadounidense era que Irán regresara a la mesa de negociaciones. La Casa Blanca no había respondido de inmediato a una solicitud de comentarios.
